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«El silencio de Lorna»: Desde el corazón

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«El silencio de Lorna»: Desde el corazón

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Una terrible historia de lucha y desesperanza en el corazón de Europa. Los hermanos Dardenne filman sin concesiones, mientras Arta Dobroshi carga con todo el peso de la propuesta hasta que la película se convierte en ella misma.

Lorna (Arta Dobroshi) es una joven albanesa que vive en Bélgica con su marido, Claudy (Jérémie Renier). Pronto sabremos que es un matrimonio de conveniencia, un recurso con el que ella espera conseguir el dinero suficiente para abrir un bar con su novio, Sokol (Alban Ukaj). Los respetados y celebrados hermanos Jean-Pierrre y Luc Dardenne firman “El silencio de Lorna”, otro afilado y angustioso cuento de sordidez y supervivencia en el corazón de Europa. Justamente merecedora del Premio al Mejor Guión en Cannes 2008 ─certamen que les adora especialmente─, la propuesta cala hondo desde el comedimiento, desde la atenazadora quietud, desde la naturalidad de lo cotidiano.

Son muchos los silencios que rodean a la figura central, una Lorna que con los rasgos de una fabulosa Dobroshi aparece en prácticamente cada instante de un metraje punzante y melancólico, apurado en su muestra del día a día de quien tiene un objetivo que le obliga a luchar contra su propia humanidad; el peso de los remordimientos, lastre excesivo para la joven protagonista, hace que la película entera se convierta en ella misma, no que gire en torno a su persona. Sin alardes, adornos ni florituras ─ni siquiera una banda sonora para aligerar el sequísimo tono del film─, los Dardenne acompañan a su icono del pragmatismo y lo empujan hacia un callejón sin salida que centra la atención del palco de manera inevitable, convertido el espectador en un voyeur que nada puede hacer salvo observar cómo la cruda realidad se abre paso.

Sobre decisiones que encadenan se abren mensajes más o menos velados que muestran un mundo perceptible, semioculto ante los ojos de la avanzada sociedad occidental, un estrato de traficantes de vidas, de marginalidad sin andrajos, de esencias humanas y sueños de materialización improbable. Con coherencia, con cuidado, con respeto ─la utilización de los planos, la edición, el montaje, la fotografía se supeditan al mantenimiento de una obligada distancia con sus personajes─, los cineastas impactan demostrando una vez más que se puede hacer mucho con poco, si se poseen el talento y la sensibilidad suficientes. Hay cine más allá del artificio hollywoodiense, hay protesta y reflejo desde la independencia, y no se mantiene precisamente en silencio.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “El silencio de Lorna” © 2008 Les Films du Fleuve, Archipel 35, Lucky Red, RTBF (Télévision Belge), Arte France Cinéma y arte/WDR. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

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