“Elisa K.”: La herida sangrante y dormida

Escrito por el 27.09.10 a las 22:28

FichaSinopsisCartelTráilerNoticiasCríticasComentarios

“Elisa K.” contiene un intenso drama, emocional y profundo sobre un tema tabú. Judith Colell y Jordi Cadena consiguen retratar el alma de la pequeña con delicadeza y sutilidad, de manera sorda pero contundente en su silencio.

Acaba de llevarse el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián y llega a la cartelera para despertar al espectador ante el dolor de Elisa. Lo hace con la conocida partitura de Beethoven, pero sobre todo con unas imágenes que encierran un pasado terrible que la protagonista y los directores comparten con el espectador. Es la herida dormida pero sangrante de Elisa, una niña de diez años que fue violada por un amigo de su padre, y que enterró el trauma en el subconsciente para despertar dramáticamente catorce años después. Judith Colell y Jordi Cadena consiguen retratar el alma de la pequeña con delicadeza y sutilidad, de manera sorda pero contundente en su silencio, para después provocar un estallido emocional en la joven al descubrir la humillación y agravio sufridos. “Elisa K.” es una historia muy dura, durísima, pero en la que nada es gratuito ni artificioso, y donde la parsimonia inicial es necesaria y hasta poética.

Sus imágenes son respetuosas, sosegadas y contemplativas, sin ápice de morbosidad ni subtramas que distraigan la mirada intimista y pudorosa de la cámara. Los directores elaboran una puesta en escena artística y muy cuidada, donde las formas son primordiales para transmitir ese interior mancillado. Excelente planificación y colocación de la cámara, como también esa magnífica elipsis que hace crecer de golpe a Elisa y dejar el pasado enterrado, o ese juego con el fuera de campo para no mostrar lo que era una acción indigna —tendríamos que hablar aquí de la ética de la imagen que respetan Colell y Cadena—. Además, nos ofrecen una fotografía de gran belleza, con imágenes en blanco y negro filtradas con sepia que se transformarán en fríos colores con el despertar de Elisa a la realidad.

Comienza, a su vez, con un narrador omnisciente que —con un texto muy literario— nos va adelantando lo que las imágenes muestran a continuación, en una repetición que habla de la vida cotidiana y rutinaria de Elisa con su padre y sus hermanos, yendo al mismo restaurante de siempre o acudiendo al tren para ir al campo con su madre… Una duplicación narrativa y un exceso de presencia del narrador que tienen su justificación para adentrarnos en la vida de la silenciosa niña y calar en el alma del espectador… hasta que llega lo extraordinario. Entonces, silencio, preocupación y respeto a la intimidad de cada uno. Esa es la actitud de la madre de Elisa y de la propia cámara… hasta que una asociación de ideas —una película de la televisión, en concreto— hace que los recuerdos dormidos vuelvan para que la joven universitaria pueda reconstruir su identidad y curar el alma, mientras espera que se vayan esos fantasmas que atemorizan su vida y atormentan su sueño.

Gran fuerza en los silencios y en las miradas como se percibe en la escena clave del columpio y la promesa de la pulsera, más aún en la crisis de angustia y dolor que sufre en el baño y que la empuja a abrir su alma. Las dos escenas oníricas están introducidas con arte y sin que resulten nada impostadas, mientras que el plano surrealista cuando sale a escena su compañera de piso —breve pero buen papel de Nausicaa Bonnín— es igualmente eficaz. Todo el reparto respira autenticidad, pero sobre todo destacan Aina Clotet como la joven Elisa —tremenda intensidad tiene la mencionada escena en el piso—, y también Clàudia Pons cuando interpreta a la protagonista niña; Lydia Zimmermann habla poco, pero transmite mucho con su rostro de madre atenta pero respetuosa.

Un intenso drama, emocional y profundo como la herida de la pobre Elisa, que exige un espectador adulto dispuesto a acompañar a la protagonista por la rutina diaria y por un periodo un tanto mustio, para terminar reviviendo con ella todo el sufrimiento que un día quedó oculto en el subconsciente. Por eso, en ese plano congelado del final en que Elisa mira a cámara parece pedir el compromiso del espectador para denunciar el atropello y para comprender a la atropellada.

Calificación: 8/10

En las imágenes: Fotogramas de “Elisa K.” – Copyright © 2010 Oberón Cinematográfica. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.



Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrará)



3 - La Mirada de Ulises » Blog Archive » Gritos de cine para una humanidad perdida - 19:54 - 19.09.11

[…] estallido de rabia y dolor, de humillación y despojamiento de dignidad es el sufrido por Elisa K. en la película que Judith Colell y Jordi Cadena realizaron en 2010. Los abusos de cuando era niña […]



2 - Virginia - 11:24 - 01.11.10

Lo más sorprendente de la película es justamente lo que no dice.

¿Por qué Elisa es incapaz de reaccionar (gritando o revelándose) durante la violación, teniendo al lado a su padre y a su hermano? La respuesta es sencilla, porque está “acostumbrada”, porque es un hecho que ya ha sufrido en el ámbito intrafamiliar.

La actitud de la madre no es en absoluto respetuosa, tenía una prueba definitiva de que algo había ocurrido, la pulsera de plata. Si realmente hubiese tenido la voluntad y la valentía de averiguar qué le pasaba a su hija, habría ido directamente a hablar con el padre y con su amigo. Esta actitud de dejar que pasen las cosas y no implicarse se repite cuando Elisa ya ha tenido el recuero y su madre le dice que ya pasará. ¿Qué hay del reconocimiento público de la agresión? De nuevo la reacción “justa” habría sido buscar al amigo y denunciar el hecho. Queda patente que el padre es tan cómplice como la madre: intenta obligar a Elisa a que vuelva a ver al amigo para que le regale la pulsera y, lo más importante, para que LE DÉ LAS GRACIAS. Más adelante, cuando Elisa recuerda la agresión, su única reacción es sentirse culpable, no hay ninguna muestra de intentar hacer justicia, porque, de alguna manera, él también es cómplice. Está claro que son más importantes sus propios sentimientos que los de su hija.

La narración pasa de largo a los hijos del amigo en cuestión. Si es capaz de violar a la hija de su amigo, estando presentes éste y el hermano de la niña, ¿qué no hará con su propia hija? Como casi siempre que se trata el tema de los abusos se atribuye su autoría a extraños, cuando en realidad casi todos ellos se producen dentro de casa. Basta con leer el artículo sobre la universalidad del incesto de Lloyd de Mause (http://www.psychohistory.com/htm/06a1_incest.html) para darse cuenta de ello.

Por ello son especialmente valiosas obras como Celebración, de Thomas Vinterberg, o Hamelin, de Juan Mayorga.



1 - La Mirada de Ulises » Blog Archive » Un septiembre de poco cine - 14:20 - 01.10.10

[…] recomendar hemos tenido en las salas durante el mes de septiembre. Entre lo más valioso, destaca “Elisa K.”, una cinta que llega de Cataluña –en versión original– y que nos pone en contacto con el […]



1

Resident Evil: El capítulo finalManchester frente al marMúltipleLa ciudad de las estrellas: La La Land

Resident Evil: El capítulo final
Manchester frente al mar

LionFiguras ocultasxXx: ReactivatedVivir de noche
Los del túnelContratiempo - película¡Canta! - películaPassengers

Múltiple
La La Land
Lion
Figuras ocultas
Ballerina
xXx: Reactivated
Vivir de noche
Contratiempo
¡Canta!
Los del túnel
Silencio
Solo el fin del mundo
Underworld: Guerras de sangre
¿Tenía que ser él?
Proyecto Lázaro
La autopsia de Jane Doe
La tortuga roja
Passengers
Comanchería
Rogue One: Una historia de Star Wars
Hasta el último hombre
La llegada (Arrival)
Animales nocturnos
Un monstruo viene a verme
Vaiana
 
Vídeos Películas Más cine Facebook     Twitter     Instagram     YouTube                   
Destacado:  Del coco de Disney•Pixar a los perfectos desconocidos de Álex de la Iglesia

© LABUTACA.NET - Orba, 12, 8 - 46910 Benetússer, Valencia, España - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducción de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.