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«Exorcismo en el Vaticano»: La legión menguante

Críticas

«Exorcismo en el Vaticano»: La legión menguante

Tratándose del que posiblemente sea el más reiterativo y clónico subgénero terrorífico, no podíamos esperar gran cosa del debut en solitario de Mark Neveldine. Lugares comunes, narración de ritmo intermitente, blasfemias y ritos purificadores. Lo normal.

Megan (Olivia Taylor Dudley) se encuentra… rara. Se le está yendo un poco la cabeza. Y qué sed, tiene la garganta sequísima. Argh. El cine de terror, el más prolífico y reiterativo de los géneros cinematográficos, tiene en las posesiones demoníacas uno de sus sub-filones más peligrosos, porque los cauces que recorre son tediosamente reiterativos en la inmensa mayoría de los casos. Así que lo más atractivo de «Exorcismo en el Vaticano» -el original «The Vatican tapes», las cintas del Vaticano, resulta contundentemente más interesante, desde luego- es el hombre tras las cámaras,  Mark Neveldine, que debuta en solitario sin Brian Taylor a su lado. Snif.

Exorcismo en el Vaticano

«Padre nuestro…» «No» «¿No?» Bueno, pues lamentablemente el cineasta no aporta prácticamente nada de lo que nos gusta de su trabajo: la chifladura estructural, la rabia casi demente que caracteriza sus puestas en escena, esquizoides, minoritarias -claro- y delirantemente divertidas y consecuentes. Aquí, la historia de la chica con el Gran Bicho dentro transcurre como se presupone, narrativamente regulera, con una progresión sintomática no demasiado interesante y un camino lleno de lugares comunes hasta la doble epifanía de -oh, sorpresa- un ritual ceremonial al uso y una conclusión que guiña el ojo al presente. Guau.

Exorcismo en el Vaticano

Lo mejor de «Exorcismo en el Vaticano» empieza y termina en los ojos de su protagonista principal, que bailan de la cándida inocencia al ansia psicótica con deliciosa facilidad al margen del resto del reparto, simplemente anecdótico desde las participaciones de Dougray Scott, hecho un pincel y siempre con la camisa por dentro; Michael Peña, todo un cliché: párroco latino con bigote; o Djimon Hounsou, uno de esos actores que se apuntan a un bombardeo pero que siempre alegran uno de estos berenjenales de visto y olvidado. ¡Y cameo de Michael Paré! En fin, este mojoncete no tiene pinta de ser la puerta de entrada de Mark Neveldine a nuevos terrenos comerciales, así que esperemos que recupere la razón y piense de nuevo en Chev Chelios… ya.

Calificación: 4/10

«Exorcismo en el Vaticano” © 2015 H2F Entertainment, Lakeshore Entertainment y Lionsgate. Todos los derechos reservados.

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