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«Fantástico Sr. Fox»: El toque Anderson

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«Fantástico Sr. Fox»: El toque Anderson

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«Fantástico Sr. Fox» entiende a la perfección la oscura socarronería del original de Roald Dahl y la infiltra en un relato inequívocamente andersoniano, con su sentimentalismo enrarecido o sus héroes inadaptados.

Permítaseme el prestado del título que, sin ánimo de conectar a dos cineastas tan alejados entre sí como Ernst Lubitsch y Wes Anderson, bien es cierto que pone en común conceptos de autoría tan sofisticados como complejos de desencriptar. «Fantástico Sr. Fox» manifiesta que en Anderson esa autoría sigue descansando en una radicalidad tan indómita como silenciosa. Lo de menos es su condición de película animada. La animación es una técnica, no un género de coordinadas impuestas, y el director de obras tan luminosamente desencantadas como «Los Tenenbaums. Una familia de genios» (2001) o «Life aquatic» (2004), sólo la asume como pretexto para reubicar sus temas y protagonistas del desencanto bajo la piel (y pelo) de los personajes de Roald Dahl.

Dictada la excusa, cabe reconocer que la obra base lo es en muchos aspectos de las fascinaciones y rarezas del microcosmos andersoniano: no por casualidad «El superzorro» fue el primer cuento que el realizador poseyó en su infancia; no por casualidad nos hablaba Dahl en él de una familia que veía amenazada su supervivencia (en Anderson esa supervivencia sería superlativamente emocional) y de un individuo extraordinario e inadaptado que ponía en peligro al resto de su comunidad (magnífica elección la de George Clooney para ponerle voz y alma al Sr. Fox). «Fantástico Sr. Fox» entiende a la perfección la oscura socarronería de su referente literario y la infiltra en un relato que vuelve a incidir en el sentimentalismo enrarecido, la carga del genio o las (críticas) negociaciones afectivas entre padre e hijo, temas ellos habituales del firmante. Extrañamente (y en su extrañeza) la obra se erige, también, como la más optimista y humana del autor, aquella que opta, en última instancia y de forma más clara, por la celebración de la diferencia al ritmo de The Bobby Fuller Four (no sin antes haber pasado por Brian Wilson y sus Beach Boys o, como el propio Anderson definía en una entrevista, «un verdadero genio en medio de una familia»).

Entendamos, pues, al Sr. Fox como héroe mal avenido de su comunidad y quizá entenderemos a Wes Anderson como ese héroe dislocado de la autoría. Tan desafiante como ensimismado, tan anticlimático como penetrante, el director ilustra en «Fantástico Sr. Fox» crisis de la madurez con espíritu bizarramente juguetón. Y lo hace sin renunciar a constantes estilístico-visuales: basten para confirmarlo los primeros planos de la abstraída zarigüeya, las ilustraciones que abren cada capítulo o las viñetas en movimiento que representan la nueva vida underground. Al fin y al cabo, son recursos que también definen (y de manera más palpable) la unicidad, exquisitez del toque Anderson.

Calificación: 8/10

En las imágenes: Fotogramas de «Fantástico Mr. Fox» © 2009 20th Century Fox, Indian Paint Brush, Regency Enterprises y American Empirical Pictures. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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