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«Gainsbourg (Vida de un héroe)»: Melodías de seducción

Críticas

«Gainsbourg (Vida de un héroe)»: Melodías de seducción

Un biopic tan inconformista y desconcertante como el propio personaje al que biografía. Joann Sfar se sitúa lejos de la ortodoxia imperante del género y arma la estimulante mitología de un París bohemio e impreciso en el tiempo, a la deriva.

Avisa Joann Sfar ya al final, previo paso a los créditos, de que no le interesaba plasmar la realidad de Serge Gainsbourg ni quería otra cosa que no fuera sus mentiras. Desde luego, una premisa para celebrar, una que de ser axioma nos habría ahorrado horas y horas de biografías con vocación oficialista y/o redentora (y por tanto, prescindibles). Aquí se trata de otra cosa, de exponer cómo uno entiende a sus mitos personales, de escurrirse de los lugares comunes impuestos a la estructura del biopic y forjar una poesía hecha de piernas largas de mujer, cigarros inagotablemente humeantes y pianos trepidantes que nunca dejan de sonar.

«Gainsbourg (Vida de un héroe)» llega después de las biografías aparatosas, de las plúmbeas y necesitadas de grandeza, de las afectadas. Sfar, ese dibujante de cómics convertido a cineasta, proclama inconformismo desde el primer fotograma y tira de su imaginario particular desde los estupendos créditos. Entre los atrevimientos de este biógrafo desconcertante, destaca el de materializar los demonios del cantante francés en voluminosos muñecos, de apariciones abusivas, que parecieran troquelados y descartados por Michel Gondry para «La ciencia del sueño» (2006). Tampoco le tiembla el pulso al proponer desafiantes pasajes musicales (esos hermanos que suplican una canción en el desayuno), o al ejecutar temerarias elipsis con tal de rescindir toda obligación para con el biografiado personaje de subrayar sus greatest hits vitales. La narrativa, en definitiva, no es alcanzada por la multidimensionalidad de su protagonista, no arroja el carácter poliédrico, infinito del Bob Dylan de «I’m not there» (Todd Haynes, 2007). Pero tampoco se ve herida por la ortodoxia imperante en el género, más allá de unos minutos finales que sucumben al agotamiento y dan con cierres más normativos.

La mímesis y el esfuerzo extraordinarios de los actores (el parecido físico de Éric Elmosnino llega a ser inquietante) se alían con una líquida configuración del París bohemio, siempre a la deriva, impreciso en el tiempo y descrito desde apartamentos abarrotados o alcobas empapadas de sexo libre. Especialmente sugerente la secuencia en la que una carnal Laetitia Casta / Brigitte Bardot improvisa una canción con Gainsbourg al piano, o el guiño delirante que referencia, vía álter ego en llamas, el incendio que resultó en los dedos perdidos de Django Reinhardt. Pero el lugar más alto de esta deliciosa mitología, sin duda encantada en las propias extravagancias que la impulsan, lo ocupa el engendramiento del himno prohibido por excelencia, el escandaloso y pornográfico Je t’aime… moi non plus que nace como confeso acto de amor en medio de un denso erotismo y Lucy Gordon.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “Gainsboug (Vida de un héroe)” – Copyright © 2009 One World Films, Studio 37, Focus Features International, France 2 Cinéma, Lilou Films y Xilam Films. Distribuida en España por Avalon Productions. Todos los derechos reservados.

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