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«Ghost Rider: Espíritu de venganza». ¿Pero qué esperaban?

Críticas

«Ghost Rider: Espíritu de venganza». ¿Pero qué esperaban?

Mark Neveldine y Brian Taylor intentan adaptar en la medida de lo posible su salvajismo visual a una propuesta que busca un público muy amplio. El extraño resultado satisfará a los completistas del trabajo de los cineastas, y poco más.

Johnny Blaze (Nicolas Cage) sigue intentando controlar a la bestia que lleva dentro. Le cuesta. Como seguidor incondicional de la obra de ese iconoclasta equipo de demolición formado por el tándem Mark Neveldine/Brian Taylor, quien esto firma sentía mucha curiosidad por ver “Ghost Rider: Espíritu de venganza” (ver tráiler), más aún tras las devastadoras ─y poco sorprendentes─ críticas recibidas tras su estreno USA. Pues aviso: quien no soporte “Crank: Veneno en la sangre» (2006), “Crank: Alto voltaje” (2009) ─rememorando su última secuencia, Chev Chelios bien podría haberse cambiado el nombre y hacerse llamar Johnny Blaze; y Jason Statham habría sido mejor opción protagonista, además─ o “Gamer” (2009), que ni se acerque a los cines. Pero hay que quitarse el sombrero ante los directivos que decidieran encargar el trabajo a esta pareja. ¿Qué esperaban?

«La oscuridad de mi interior cada vez se hace más fuerte». Y es que esta recarga de la saga del Motorista Fantasma se percibe como una película muy rara. Porque trata de unir parcialmente los libres parámetros creativos de la dupla de cineastas con las limitaciones generales obligadas por el comercialismo de una cinta enfocada a un vastísimo palco global. Se reconoce a los desvergonzados directores en el delirio arrítmico del montaje, el gamberrismo visual ─el diseño de producción apura estupendamente sus escasos 60 millones de dólares, la mitad de presupuesto que su floja predecesora─, las transiciones impensables o la potencia metálica de la edición de sonido, pero el conjunto renquea por la forzosa imposición de controlar sus impulsos salvajes a la hora de convertir en imágenes el sencillo argumento de David S. Goyer. Maniatados, los realizadores no funcionan tan bien, aunque intenten disimularlo.

Y entre la (difícil de reprimir) exageración esencial y la (relativa) contención final nace la dicharachera voltereta narrativa y audiovisual que es esta “Ghost Rider: Espíritu de venganza”, fascinante a ratos, deslavazada otros tantos, venenosa casi siempre, una aventura esquizoide que hará que las palomitas se atasquen en la garganta de más de uno. Eso sí, Cage no pega nada con esta nueva visión, con una panda alrededor que lo habrá pasado pirata durante el rodaje: Idris Elba de sacerdote alcohólico, Ciarán Hinds diabólicamente chiflado ─y potenciado por un tratamiento visual que le asemeja casi a Robert Z´Dar─, Johnny Whitworth jugando con el poder de la descomposición de las tinieblas, Christopher Lambert pelón y con la cara hecha un mapa… Neveldine y Taylor hablan ya del siguiente capítulo. Mejor “Crank 3”, que ya es hora.

Calificación: 6/10


Imágenes de “Ghost Rider: Espíritu de venganza”, película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2012 Columbia Pictures Corporation, Hyde Park Entertainment, Imagenation Abu Dhabi, Crystal Sky Pictures y Marvel Enterprises. Todos los derechos reservados.

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