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«G.I. Joe»: La mano que mece la cuna

Críticas

«G.I. Joe»: La mano que mece la cuna

Una película de acción trepidante y adrenalítica que nunca deja un instante para el respiro del espectador. «G.I. Joe» resultará un buen entretenimiento, especialmente para aquellos aficionados al blockbuster.

Cuatro siglos después, nada nuevo bajo el sol. La lucha por el poder a cualquier precio con la venganza, la ambición y la envidia como mecanismos capaces de dinamitar estructuras familiares/sociales o corromper al político de turno, sigue causando estragos. Es lo que vemos en «G.I. Joe», donde Stephen Sommers echa mano de los juguetes creados por Hasbro y aplica sobre ellos una pátina de ciencia ficción y una estética militar para acabar construyendo una película de acción hasta la extenuación y el agotamiento. En esta guerra sin cuartel por el control del orden internacional, unos villanos sin escrúpulos han tejido una red de tráfico de armas que salpica a la presidencia de los Estados Unidos, y en la que oscuras tramas de corrupción llegan a anular la humanidad según un sofisticado plan biotecnológico. Se han generado armas víricas de destrucción masiva y la lucha por su control se vuelve crucial para dominar a la sociedad con el miedo a un ataque mortal. A la vez, la experimentación biomédica ha logrado un tratamiento que anula el sentimiento, la razón y el juicio práctico —también llamado sentido moral— de la persona, transformada y manipulada por los nuevos dominadores del planeta.

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Ese panorama de confrontación y lucha es lo que se anuncia en esta cinta concebida para descargar adrenalina desde su inicio: soldados enmascarados que ocultan su identidad y su pasado, y a la vez una sociedad donde la información es poder, donde nada escapa al control de quien lo tiene, con máquinas que parecen dominar a los hombres, comportándose mecánicamente porque son reclutas sin voluntad propia. Sin embargo, en el fondo del individuo siempre queda un rescoldo de sentimiento y de compasión, algo de lo que arrepentirse latente en el interior, un resquicio para seguir creyendo en la persona, mantener la llama de la esperanza en medio de una guerra armamentística donde resulta difícil saber quién mece la cuna y qué intenciones mueven a algunos en sus decisiones.

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Todo esto y mucho más está recogido en esta cinta de acción trepidante, que no deja un instante para el respiro del espectador, mezclando persecuciones y explosiones espectaculares con entrenamientos propios del videojuego o peleas de artes marciales. Un guión con los inevitables giros inverosímiles —algunos de ellos un tanto débiles, pero útiles en su propósito narrativo— que van implicando a todos los estratos de la historia hasta separar a buenos y malos, con su carga romántico-sentimental en torno a las dos bellas guerreras y un toque cómico que aporta Ripcord. Una historia que necesita recurrir a flashbacks para explicar los móviles y los traumas emocionales de dos parejas separadas por el dolor y la venganza: una mujer «asesinada» con un golpe en el corazón de quien iba a ser su esposo y un pinchazo por quien era su llorado hermano; y dos niños aprendices de samurai que, como el ángel blanco y el negro, se convirtieron en rivales por culpa de la envidia.

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Al final, detrás de tanta sofisticación y efecto especial, detrás de tanto progreso y estrategia, por debajo de la superficie de hielo —no me refiero al del Polo Norte, que también— encontramos pasiones y deseos que determinan el devenir de unos y otros. Y si no, que se lo pregunten a la ‘Baronesa’ y a Duke, al maquiavélico McCullen/Destro o al enigmático ‘Doctor’, a los expeditivos Snake Eyes y Storm Shadow o a la racional y pelirroja Scarlett. Sin duda, «G.I. Joe» será un buen entretenimiento para el espectador aficionado a los blockbusters, que se asombrará con algunas escenas de destrucción —el ataque a la Torre Eiffel nos trae tristes recuerdos— o de persecución urbana y aérea, aunque lo visual sea sólo impactante en contadas ocasiones, y los personajes, estereotipos dibujados con rasgos simples y manifiestos.

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Pero la apuesta de la cinta está en la acción, y en eso nada se le puede discutir, pues atrapa al espectador desde el inicio hasta un final en que se deja la puerta abierta a una continuación. Después de tanta corrupción y destrucción, el espectador se preguntará por la mano que realmente mece la cuna, y dudará si serán el presidente, Destro y el Doctor quienes llevan las riendas del mundo o si se pueden albergar esperanzas en esos resortes de humanidad que hacen resurgir al individuo de sus cenizas.

Calificación: 6/10

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  • Videocartelera de la semana de su estreno
  • En las imágenes: Fotogramas de «G.I. Joe» – Copyright © 2009 Paramount Pictures, Spyglass Entertainment, Hasbro y Di Bonaventura Pictures. Fotos por Frank Masi. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

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