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«Green Zone: Distrito protegido». El ultimátum de Greengrass

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«Green Zone: Distrito protegido». El ultimátum de Greengrass

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Acción eléctrica de la mano de Paul Greengrass y Matt Damon, tándem que vuelve a repartir leña a diestro y siniestro esta vez con la invasión de Iraq de 2002 como telón de fondo.

El suboficial Roy Miller (Matt Damon) lleva meses en Iraq, a la caza de las armas de destrucción masiva que empujaron a su país a la guerra. Pero no encuentra nada, lo que empieza a parecerle demasiado sospechoso. Así que decide investigar. Tras revolucionar el cine de acción con las dos últimas y explosivas entregas de la saga de Jason Bourne, Paul Greengrass vuelve con “Green Zone: Distito protegido”, donde se reúne nuevamente con su actor fetiche para trasladar al espectador a Oriente Medio durante las semanas inmediatamente posteriores a la invasión aliada. El resultado nuevamente pega al espectador a la butaca en una historia que no olvida repartir sopapos con la mano abierta a los responsables de un conflicto que aún no ha finalizado.

Con la búsqueda de una verdad que ya todos conocemos ─no había tales armas─ como motor principal de la narración, el cineasta luce una película no sobre la guerra de Iraq, sino un thriller de acción ambientado en la guerra de Iraq. El resultado es espectacular en su puesta en escena, con Greengrass lanzado cámara en mano al centro mismo de una aventura vertiginosa en la que lo bueno escasea y lo malo abunda. De un lado, el héroe encuentra apoyo en un destartalado y mutilado ciudadano iraquí (Khalid Abdalla), harto de la destrucción impuesta en su país por el dictador Saddam y por las fuerzas de ocupación, así como en un agente de la CIA (Brendan Gleeson) menos atípico de lo que pudiera parecer, recto en su moral e impulso constructivo; contra Miller, un equipo de las Fuerzas Especiales comandado por un asesino implacable (Jason Isaacs) y un trajeado inmisericorde y manipulador (Greg Kinnear). En medio, los grandes medios de comunicación, más interesados en el gran titular que en la comprobación de sus materiales. Gruesas paletadas de sano cinismo sin ambages ni dobles lecturas.

Con una banda sonora atronadora, un montaje vertiginoso y una fotografía tan densa y concentrada como el mismo ánimo de la figura protagonista, el realizador martillea nuestra retina con una constante descarga de adrenalina, dando rienda suelta a todo su saber hacer tras las cámaras en una mezcla contundente de improvisación técnica y artística y exhaustiva planificación pirotécnica. En un abrir y cerrar de ojos transcurren los acontecimientos que encierran una gran tragedia global, que dicta que lo que vemos en pantalla, aunque quede como catártica recreación ficticia de la realidad, es pan de cada día para millones de civiles atrapados en el caos y la desesperación. Y más allá de quedar como un estupendo entretenimiento, Greengrass supera la barrera que le separa del palco y consigue que el auténtico distrito protegido sea un patio de butacas que, a salvo y parapetado tras sus palomitas, lo vuelve a pasar de lo lindo.

Calificación:
7/10

En las imágenes: Fotogramas de “Green Zone: Distrito protegido” © 2009 Universal Pictures, StudioCanal, Relativity Media y Working Title. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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