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«Gru: Mi villano favorito». El villano que quiso ser de Pixar

Críticas

«Gru: Mi villano favorito». El villano que quiso ser de Pixar

«Gru: Mi villano favorito» no subvierte el lugar natural del malo de la función. Una película que acumula referencias a Pixar y que presenta un bagaje escaso para competir en el terreno de la animación actual.

El malo de la película. Hace ya años que un amplio sector de la parroquia cinéfila admitió el interés de la figura, y la reivindicó como pieza dramática no sólo necesaria, sino, en ocasiones, incluso más atractiva que la de su antagonista, hasta el punto de convertirse en una opción preferente para estrellas y aspirantes. Pero eso no siempre fue así, y durante muchísimo tiempo, el de malo fue un papel siempre vetado a las grandes figuras, en la medida en que se asumía que el público, como reacción natural, siempre sentiría un rechazo instintivo hacia ellos. Esto, que era predicable para el cine en todos sus géneros, se hacía más acusado en el cine de animación; un cine en el que, por lo general —al menos, en su vertiente más comercial—, la separación entre buenos y malos, y el «papel» que se otorga a cada cual, siempre es rotunda.

Aun cuando sólo fuera por su supuesta “vulneración” de tal código no escrito, una propuesta como “Gru: Mi villano favorito”, más allá de las lógicas cautelas que cabe abrigar ante un producto de la gran industria, despertaba una cierta curiosidad. ¿El malo de la película convertido en el protagonista de la función?, ¿una subversión, por fin, de los maniqueísmos elementales de los que parece considerarse que los más pequeños de la casa no son capaces de evadirse? Pues bien, nada más lejos de la realidad. Y nuestro gozo en un pozo. Ni Gru es ningún malo maloso ni sus andanzas, venturas y desventuras cinematográficas alteran el sacro orden establecido.

Pero no es ese el mayor de sus problemas: al fin y al cabo, eso era algo que cabía esperar siendo mínimamente receloso y desconfiado respecto a productos de su corte. El principal problema de “Gru: Mi villano favorito” es que se trata de una propuesta floja, muy floja; un filme en el que se aprecia un evidente exceso de “pesca en los grandes lagos” —la acumulación de “referencias Pixar” a lo largo de su metraje llega a hacerse abrumadora—, y en el que no sólo no se subvierten los roles morales, sino que tampoco hay ninguna otra transgresión de orden artístico: es decir, que estamos ante un título de una falta de originalidad que alcanza lo aplastante. Ante tales consideraciones, la película apenas sí hace méritos para algo más que una aceptación tibia por un público infantil no demasiado exigente, y pare usted de contar. En el panorama actual de la producción animada, bagaje más bien escaso para competir.

Las peripecias de Gru —con un cierto parecido físico al Anton Ego de “Ratatouille” (Brad Bird, 2007)— y sus minions —también parecidísimos a los monigotes extraterrestres de la saga «Toy Story»—, enfrentados a ese Vector que nos recuerda, en su aspecto físico y de manera harto sospechosa, a la Edna Moda de “Los increíbles” (Brad Bird, 2004), se desarrollan en un entorno tecnológico que nos remite, por su gran similitud, a toda la parafernalia que ya disfrutábamos en la epopeya de superhéroes de Pixar. ¿Demasiadas coincidencias?, ¿exceso de referencialidad?, ¿o meras suposiciones fruto de un exceso de imaginación del que esto escribe? Vean y juzguen ustedes, amigos lectores, si tienen ocasión.

De lo que cabe bastante menos duda es que el itinerario de redención de nuestro querido Gru, auspiciado por su contacto con tres seráficas huerfanitas —de las que primero reniega para, con el paso de los acontecimientos, cambiar paulatinamente de actitud, hasta que se hacen imprescindibles— obedece al más canónico y convencional esquema dramático para títulos de este tipo. Y el hecho de que esté correcta y aseadamente desarrollado desde el punto de vista de su caligrafía fílmica, ni le suma ni le resta nada en orden a una valoración global de la cinta.

En cualquier caso, a películas así, tales limitaciones no les privan, en absoluto, de una carrera comercial tremendamente saludable: el calibre de su aparato promocional y el limitado grado de exigencia de su público mayoritario son elementos de peso suficientes para alejar cualquier riesgo sobre ese particular. Las valoraciones sobre ello exceden, con mucho, los limitados márgenes de una crítica puntual como esta, y en todo caso son harina de otro costal. Lo que sí corresponde valorar es el empaque fílmico. Y, en este caso, el resultado deja bastante que desear. Otra vez será…

Calificación: 4/10

En las imágenes: Fotogramas de “Gru: Mi villano favorito” © 2010 Illumination Entertainment. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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