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«Hanna»: Cuentos y anfetas

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«Hanna»: Cuentos y anfetas

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«Hanna» es un adulterado thriller de acción de la era post-Bourne, y una de las películas más desconcertantes en años. Una obra anfetamínica, transgresora, bizarra, retorcida y excesiva que se mueve al ritmo de música techno.

«Once upon a time there was a very special girl who lived in the woods with her father…» («Érase una vez una niña muy especial que vivía en el bosque con su padre…»). Así reza el comienzo del tráiler original de «Hanna» (ver tráiler y escenas), formulación del principio clásico del género infantil que da paso a esta fábula dislocada. O lo que es lo mismo, la más imposible conspiración de códigos y estéticas hecha realidad, o la película más desconcertante en años llevada a cabo por Joe Wright, realizador al que poco se le esperaba en estos menesteres.

El ejercicio de locura y transgresión, en sí, ya tiene mucho de memorable. «Hanna» es un adulterado thriller de la era post-Bourne, una proposición bizarra que reconcilia las historias de los hermanos Grimm, la acción techno al ritmo de los Chemical Brothers y hasta la road movie de iniciación y paso a la adultez. La perversión es de órdago: Wright destruye toda identificación de los géneros, toda expectativa de lo reconocible por el espectador tradicional, y se da un atracón de libertad creativa tan retorcido como excesivo. Hablamos de una experiencia extrema que esconde un relato del fin de infancia en la —literal— boca del lobo, pero que se escribe con la contundencia visual de un videoclip de Prodigy, la gramática de un Tim Burton desquiciado y malsano que prepara la muerte cruel de Willy Wonka, y el insidioso humor negro de una Beatrix Kiddo en sus años mozos. Hablamos de asesinos de cómic —terrorífica, impecable Cate Blanchett en su fría maldad—, de excéntricos esbirros germanos que bien podrían salir de la banda de los Nihilistas de «El gran Lebowski» (Joel Coen, 1998), de adolescentes que despiertan su sexualidad con un beso lésbico bajo la noche cordobesa y de peleas anfetamínicas en plano-secuencia —Eric Bana, en la escuela de Jason Bourne, reparte elegante a diestro y siniestro—.

La contraposición de, por ejemplo, la escena de la insinuada tortura en travelling con la música que puntuaría el más cándido cuento de hadas, podría responder al mero capricho de la provocación y ser olvidada con los créditos. Sin embargo, el director de «Expiación: Más allá de la pasión» (2007), consigue el milagro de la personalidad arrolladora de su obra —casi incomprensible, casi inexplicable atendiendo sus presupuestos— y, de paso, la profundidad afectiva de su protagonista Hanna, vía una perfecta Saoirse Ronan que da pie a otra contraposición hermosa: cristalinos ojos azules que otean un horizonte de blanco infinito. Otro contraste, otro más, en una historia hecha de cuentos y anfetas.

Calificación: 7/10

Imágenes de “Hanna”, película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2011 Focus Features. Todos los derechos reservados.

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