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«Invictus»: Soy el amo de mi destino y el capitán de mi alma

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«Invictus»: Soy el amo de mi destino y el capitán de mi alma

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Una cinta sin complejidad estructural, que recoge un humanismo trascendente y un sentido profundo de la libertad interior. Una hagiografía de Mandela con unos personajes esquemáticos y una puesta en escena convencional.

«Yo soy el amo de mi destino. Yo soy el capitán de mi alma». Con estos versos de la literatura inglesa, Nelson Mandela aprendió a ser libre durante los 9.000 días que estuvo encarcelado en tiempos del Apartheid, y con esas palabras supo conducir a un país por las vías de la reconciliación y del perdón. Sabiduría y experiencia de un alma grande que entendió el valor del ejemplo y la necesidad de volver a levantarse cuando todo parecía perdido, que comprendió que él tenía que cambiar y perdonar a quienes le habían humillado porque esperaba que los demás también cambiaran, alguien que se dio cuenta de que la unidad no estaba reñida con la disparidad de criterios y opiniones. Un Mandela al que Clint Eastwood rinde un sentido homenaje en «Invictus», y al que pone de modelo para los dirigentes de nuestro tiempo, a los que enseña que la mejor maniobra política es una maniobra humana.

No oculta el director de «Gran Torino» su admiración por quien supo unir a un pueblo dividido, y conscientemente construye una hagiografía del carismático mandatario, a quien dibuja con una elegancia humana en el trato que le lleva a preocuparse por cada persona de manera individual, que sabe ser manso y fuerte a la vez en su apuesta por olvidar el pasado —una lección necesaria—, que vislumbra la importancia de elementos y signos que den cohesión y patriotismo al pueblo. Y aquí entra el rugby y la Copa del Mundo de 1995 organizada en Sudáfrica, como catalizadora de unos sentimientos nacionales y de un sentido de superación. La figura de François Pienaar, el capitán de la selección, será el reflejo del espíritu de Mandela en el terreno de juego, mientras que el equipo se convierte en metáfora de un país que necesitaba creer en alguien.

Una lucha por un objetivo difícil fundamentado sobre valores positivos y personales, a los que Eastwood mira de frente y sin ocultar el carácter panegírico del trabajo. Busca la emoción del espectador y lo consigue por momentos, porque la letra del himno sudafricano o la arenga de su capitán en la final del Mundial a ello conducen, lo mismo que esa cámara que recoge rostros hermanados en el estadio después de un difícil pasado, si bien estas son maneras artificiosas y poco fundamentadas. Y es que el guión es previsible —no porque se conozca la historia— y carente de tensión dramática, de verdaderos conflictos raciales o personales, con una puesta en escena convencional y personajes planos en su evolución y caracterización psicológica: el padre de François, el jefe del servicio de escoltas o el propio corresponsal deportivo no pasan de ser arquetipos simples y elementales.

Pero en «Invictus» sólo se pretende ensalzar a un líder que creyó en el propio hombre, que se sintió libre en la cárcel y «capitán de su alma», y por eso no se oculta su carácter aleccionador y sí cualquier atisbo de sombra que pudiera haber en su carácter, en su vida familiar o en su política. Una dimensión humana de ‘Madiba’ y una capacidad para transmitir un mensaje conciliador a un pueblo cargado de odio y deseo de venganza —abandonado por Eastwood en su cine desde hace tiempo—, que terminan por recurrir a una cámara lenta y enfática en la última fase de la final de rugby —muy bien rodada— para recoger así el carácter épico de los deportistas y de su presidente. Gran papel de Morgan Freeman y de Matt Damon, actores de probado oficio y todo un acierto de casting. Una cinta sin complejidad estructural, que recoge un humanismo trascendente y un sentido profundo de la libertad interior.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «Invictus» – Copyright © 2009 Warner Bros. Pictures, Spyglass Entertainment, Revelations Entertainment, Mace Neufeld Productions y Malpaso Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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