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Críticas

«Iron Man 3»: No tan oscuro

«Iron Man 3» pasa en un suspiro, pero no trasciende más allá de sus créditos. Shane Black pierde la oportunidad de profundizar en las horas bajas de Tony Stark, de darle su propia épica de la resurrección.

A todo superhéroe le llega su caída en desgracia, la destrucción de su mundo como premisa para una resurrección posterior más espectacular, más oscura y más dolorosa que cualquiera de sus incursiones previas. Ese viaje, casi siempre sombrío, encajaba perfectamente con el tono severo que Christopher Nolan confirió a Batman en su trilogía de «El Caballero Oscuro» y, en general, con el espíritu de un personaje condenado a superar la fatalidad una y otra vez. En el caso de Iron Man, el carisma y personalidad de Tony Stark invitaban, desde su primera aparición cinematográfica, a un paseo mucho más lúdico de la mano de Jon Favreau, que a su vez refundaba la lógica adaptadora del universo Marvel en la gran pantalla.

Iron Man 3

Tercera entrega de la saga, «Iron Man 3» (ver tráiler) llega después de que Joss Whedon lograra en «Los Vengadores» (2012) el difícil punto de encuentro entre marvelitas, y también después de que, en ella, Stark/Iron Man desarrollara su propio arco dramático hacia la heroicidad definitiva frente a las huestes de Loki. En esta nueva secuela dedicada al Hombre de Hierro, el hecho se revela traumático para un Stark que padece de ansiedad e insomnio, que aparece ante el espectador más como una rata de laboratorio cercana a la paranoia y la demencia que como el playboy arrogante y divertido de antaño. En ese descenso a la vulnerabilidad del héroe, el personaje dibuja un trayecto similar al del Bruce Wayne de «El Caballero Oscuro: La leyenda renace» (Nolan, 2012), machacado por un agente del caos —aquí, un Ben Kingsley que en sus primeras escenas inspira auténtico terror— que amenaza con destruir el tejido de la realidad. Shane Black, que debutara años atrás con la caótica «Kiss kiss, bang bang» (2005), se demuestra en la primera mitad de la película ese perfecto aliado para el retrato de una tragedia que no se aleja demasiado del desenfado, un derrumbe en el que Robert Downey Jr. controla un rol hecho a su medida con una versión más amarga, casi rota y, definitivamente, post-traumática.

Robert Downey Jr. en Iron Man 3

Sin embargo, cruzado el ecuador de su metraje, la película parece denegar la posibilidad de esa épica de la resurrección. «Iron Man 3» pronto declina cualquier opción trascendente, revoca a una de sus mejores figuras con una caricatura y prefiere resolver su trama con soluciones fáciles que tienen más que ver con un último as en la manga que con una verdadera consecuencia del recorrido emocional de su protagonista. La cinta pasa en un suspiro con brío pero sin fulgor, más entre la pirotecnia que entre acción diseñada para lo memorable —a excepción de un espectacular rescate aéreo —. Y, tocado su final, deja un regusto a blockbuster rutinario, acomodado entre márgenes comerciales, antes que a episodio fundamental para la construcción audiovisual de la mitología de la que se alimenta.

Crítica: 6/10

Imágenes de «Iron Man 3», película distribuida en España por The Walt Disney Company Spain © 2013 Marvel Studios, Paramount Pictures y DMG Entertainment. Todos los derechos reservados.

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