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«Jack & Diane»: Horrores pubescentes

Críticas

«Jack & Diane»: Horrores pubescentes

El despertar sexual para dos jóvenes de ciudad inspira una representación desaborida con fogonazos de horror. El subrayado en la homosexualidad de las protagonistas resulta insulso, aunque brilla la precoz y misteriosa Juno Temple.

Bradley Rust Gray constata en su “Jack & Diane” (2012) que persiste una gruesa cuerda de separación entre dos chicas jóvenes que descubren el amor y el sexo, y entre el público y esa orientación homosexual presentada con tanto ahínco y rareza. Parece no darse cuenta de que esa cuerda es, en realidad, tan fina como una de las trenzas que el director emplea para dibujar los rótulos de la película. La relación entre Jack la lenguaraz y Diane la apocada, pero rebelde, no deja de construirse sobre los mismos mecanismos que cualquier otro romance fugaz de verano y ciudad. Que el meollo del argumento y del hincapié que realiza Gray sea la homosexualidad de las muchachas denota ingenuidad y, mientras avanzan sus poco controvertidas escenas, también una sobredimensión del carácter impactante que pueden tener en pantalla, a estas alturas, un par de mujeres besándose.

Si lo que se propone, cuando esa carga erótica entra en suspensión, es olisquear los indistinguibles aromas de la adolescencia femenina, la causa fracasa de modo equivalente. Porque a Gray no debe serle indiferente que una aventurilla simple no basta para sumarse un tanto en la marabunta de retratos juveniles convulsos. Ahí agrega, entonces y desde el comienzo de la película, un chaleco de toques tremebundos que sueña con ser una superficie reflectante de las indecisiones y los miedos de las dos mozas.

Con raptos de animación que podrían haber sido descartes de algún Jan Svankmajer, los hermanos Quay diseñan una maraña de cabellos, vísceras palpitantes, fluidos corporales y sonidos de succión, encaminados a suscitar en el espectador una inquietud creciente que aflora en un par de escenas oníricas, cuya interpretación metafórica acaba mostrándose enrevesada de formas y plana en significado. La insistencia en que el amor adolescente es cosa difícil cansa con alegorías rebuscadas como ésta, con sus tópicos de los cambios corporales, los periodos y las discotecas. A nivel de duelo interpretativo, “Jack and Diane” sirve para tantear como actriz a la nieta de Elvis Presley (Riley Keough) y para corroborar el enorme y prometedor magnetismo de Juno Temple.

Calificación: 4/10

Imágenes de «Jack & Diane» © 2012 Deerjen Films y RCR Media Group. Todos los derechos reservados.

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