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«Kick-Ass: Listo para machacar». ¿Qué se fumaron estos superhéroes?

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«Kick-Ass: Listo para machacar». ¿Qué se fumaron estos superhéroes?

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«Kick-Ass: Listo para machacar» es una propuesta interesante por su desparpajo y sarcasmo en el retrato de las nuevas tecnologías, por su tratamiento de la violencia y porque no olvida ni por un segundo su esencia y fundamento de entretenimiento.

Aun siendo consciente de que la historia del cine no afronta una página en blanco con el catálogo de estrenos de cada viernes, y de que el poso del cine ya visto (mucho, aunque nunca el suficiente) condiciona la mirada, siempre que entro a una sala de cine hago un esfuerzo importante por no dejarme llevar por ciertos apriorismos que pesan, vaya si pesan; esos prejuicios que, con el paso de los años, van haciendo fortuna y se consolidan en el subconsciente jugando un papel de lentes distorsionantes respecto aquello que vemos en la pantalla. No obstante lo cual, a veces, nos encontramos en esa pantalla con una propuesta que, más allá de su calidad, se escapa a tales condicionantes a base de mecanismos no siempre claros. Por ejemplo, «Kick-Ass: Listo para machacar».

Es probable que si algún directivo de la Marvel o de DC sufriera una pesadilla en la que un cineasta alienígena, pergeñado en un laboratorio a través de la clonación híbrida de John Waters y Quentin Tarantino, adquiriera los derechos cinematográficos para la adaptación de todo su catálogo íntegro, tendría en el filme de Matthew Vaughn una excelente oportunidad de ver materializados los motivos de su sudor frío y destemplanza corporal: «Kick-Ass» representa todo un Apocalipsis del género de superhéroes, una revisitación de sus claves cargada de vitriolo y mordacidad, tanto en sus formas como en sus mensajes, y un ejercicio de provocación sólo al alcance de esa misma factoría creadora de los referentes e ideales que se dedica a dinamitar con toda la irreverencia que el celuloide permite (francamente, mucha).

¿Y hace eso de «Kick-Ass» un buen producto cinematográfico? Probablemente. Y si nos atenemos a criterios técnicos rigurosos —desde cuyo punto de vista, quizá no pasa de ser una película pasable, correcta—, no plenamente. Pero si vamos más allá, y abordamos la película con espíritu abierto y desprejuiciado, podemos concluir, sin necesidad de entrar en lecturas de excesiva profundidad (las que cabría extraer de todo su arsenal de guiños cinéfilos y culturales, las posibles apelaciones a mensajes y elementos de calado social o ideológico…), que la propuesta es, cuanto menos, interesante.

Interesante por el desparpajo y sarcasmo con el que retrata la omnipresencia de la tecnología y los mass media en nuestra vida cotidiana, sin que ello suponga ninguna objeción para que nuestros instintos más básicos y elementales sigan primando por encima de cualquier otro «motor humano» (Dave está todo el día enganchado al móvil e Internet, pero eso no le impide matarse a base de todas las pajas que un adolescente poco exitoso entre las chicas es capaz de «manufacturar»…); interesante por su tratamiento de la violencia, a caballo entre su sublimación (a base de un tratamiento formal muy sofisticado) y su trivialización (que se obtiene por la profusión, rayana en el derroche, con la que se explicita en la pantalla); interesante porque no olvida, ni por un segundo, que su esencia y fundamento es la de un producto de entretenimiento, y como tal, funciona extraordinariamente gracias a lo vivaz de su ritmo y a lo imaginativo (aun desde la simpleza y no excesiva originalidad) de sus «soluciones argumentales».

Interesante, en suma, porque «Kick-Ass» constituye, en cualquier caso y a resguardo de aquellas opiniones que, con toda legitimidad y fundamento, someten toda propuesta al cedazo de los clásicos, una propuesta diferente. ¿Liviana, intrascendente? Probablemente sí. ¿O no? Las arcas de las productoras siempre se llenan con prontitud, pero las hornacinas del culto cinéfilo siempre acumulan mucho polvo antes de acoger en su seno a las «elegidas». Está por ver si será este el caso. Tiempo al tiempo…

Calificación: 7/10

En la imagen: Fotogramas de «Kick-Ass: Listo para machacar» – Copyright © 2009 Marv Films y Plan B Entertainment. Fotos por Dan Smith. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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