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«La belle personne»: Amor fou de instituto

Críticas

«La belle personne»: Amor fou de instituto

«La belle personne» es un ejemplo de género sacado de su contexto natural y aún así funcional. Honoré cambia la corte de Enrique II por un instituto parisino con sus amoríos pasajeros, engaños y desengaños y tragedias de amor fou.

Tíldese de atrevimiento la adaptación en clave teen (tragedia teen, digamos) que Christophe Honoré lleva a cabo de «La princesa de Clèves», de Madame de La Fayette. Pero lo cierto es que el instituto sigue siendo un excelente escenario para reubicar géneros: tal como ya hiciera «Brick» con el cine negro, Honoré confecciona toda una película de época sin salir del liceo, una trama repleta de intrigas cortesanas que sustituye a duques y damas de la corte de Enrique II por adolescentes de un instituto parisino de hoy día.

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Así que «La belle personne» es un ejemplo de género sacado de su contexto natural y aún así, perfectamente funcional. En cada rincón de esta corte hay amoríos pasajeros, engaños y desengaños que forman parte de la ley natural y hasta tragedias de amor fou propiciadas por Junie (Léa Seydoux), belleza de porcelana que pone al personal (alumnos y profesores) patas arriba a su llegada. En un momento dado, el fragmento de la ópera «Lucia di Lammermoor» de Gaetano Donizetti, encuentra sus lágrimas y supone un cierto presagio de lo que puede deparar el fatal enamoramiento de un ser tan misterioso y hermoso. Seydoux ofrece una actuación austera, basada en las miradas tanto como en los silencios, incorporando con solvencia a esa bella fatídica y maldita.

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Cartas de amor, romances clandestinos, notas que fluyen en medio de clase y melancólicas canciones de jukebox. Honoré exprime al máximo las posibilidades del patio de recreo, de la cafetería próxima al instituto o las aulas para asentar su intrincada red de amoríos. Hay sutileza en cada línea de diálogo y un amor por cierta aproximación naturalista de las interpretaciones (se han dado prisa en darle a Honoré el título de heredero de la Nouvelle Vague), hay momentos de incuestionable belleza, hay un formidable uso de la banda sonora que tiene su culmen en ese tema de trágica aura que canta Otto (Grégoire Leprince-Ringuet) hacia la conclusión. Pero también hay peligroso flirteo con la monotonía y ramalazos de auteur que la rompen con desigual fortuna (bella la leyenda que envuelve a la bibliotecaria, muy discutible la efectividad de un final entregado a un exceso visual que apenas asomaba en el resto del metraje).

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Aun corriendo todos los riesgos al filo de la petulancia, «La belle personne» sale airosa en su adaptación a las aulas de un texto del siglo XVII, conservando incluso ciertas cotas de trascendencia en su mirada múltiple a los dilemas adolescentes sin caer en lo vano y fútil.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «La belle personne» – Copyright © 2008 Scarlett Productions y Arte France. Distribuida en España por Creative Films. Todos los derechos reservados.

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