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«La Dama de Hierro»: Ni frío ni calor

Críticas

«La Dama de Hierro»: Ni frío ni calor

Una propuesta que pasa de puntillas por prácticamente cualquier tema o acontecimiento que presenta a lo largo de su finalmente cansino metraje. Meryl Streep realiza un trabajo estupendo, por supuesto.

En el otoño de su existencia, Margaret Thatcher (Meryl Streep) recuerda tiempos mejores para ella. Tiempos de poder. Cuando el noventa y nueve por ciento de los mortales está ─estamos─ hasta las mismísimas narices de la clase política ─y aledaños─ mundial, recibimos “La Dama de Hierro” (ver tráiler), película que pretende repasar ciertos aspectos de la que fuera la primera mujer en convertirse en la mandamás del Parlamento de Gran Bretaña. Parece más bien una de esas propuestas pensadas para acaparar nominaciones y premios que un verdadero y emocionante trabajo analítico de tan polémica figura, pero todo tiene su público, así que gustará a más de uno. Por lo que a quien esto firma respecta, ni frío ni calor.

«Ve por tu propio camino, no sigas a la multitud». Desde luego. Lo mejor que puede decirse de lo nuevo de Phyllida Lloyd ─la responsable de la adaptación de “Mamma mía!” a la gran pantalla─ es que las virtudes de la película no empiezan y terminan total y exclusivamente en el trabajo de la protagonista, una Meryl Streep que desaparece física y vocalmente en su personaje presentando firme candidatura a hacerse con su tercera estatuilla dorada; y es que el aspecto técnico está bastante bien, con unas buenas fotografía, montaje y banda sonora que, aunque no consiguen impulsar demasiado la narración, al menos la sostienen para que el conjunto no resulte insosteniblemente pesaroso en su avance. Sin embargo…

…”La Dama de Hierro” carece casi totalmente de emoción alguna desde el libreto de Abi Morgan, que elude cualquier atisbo de compromiso en un texto que acaba irritando por su ─por otro lado, más que previsible─ condescendencia para con la figura central. Se pasa de puntillas por todos los temas a tratar, sean sociopolíticos ─terrorismo, huelgas, guerras, crispación parlamentaria…─, familiares ─la relación con sus hijos o con su marido, que toma la forma de un reiterativo pero pizpireto fantasma con el aspecto del gran Jim Broadbent─ o personales ─la concordancia con Ronald Reagan, aquí simbolizada en un onírico y fugacísimo vals─. Así las cosas, poco puede ofrecer esta historia, más allá de dejarse llevar por otra lección interpretativa de una de las grandes señoras del séptimo arte moderno.

Calificación: 5/10


Imágenes de “La Dama de Hierro”, película distribuida en España por Wanda Visión © 2011 Film4 y Pathé. Todos los derechos reservados.

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