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«La jungla: Un buen día para morir» y la jubilación forzosa

Críticas

«La jungla: Un buen día para morir» y la jubilación forzosa

«La jungla de cristal» se estira con una quinta entrega decepcionante, indigna de la saga, que se basa en un guion ridículo, explosiones a borbotones, muy bajo sentido del humor y apenas afecto por el héroe de acción John McClane.

“La jungla de cristal” ha fundado en la memoria cinéfila un estatus de saga-ranking: cada espectador se formó en 1995 un orden de favoritas dentro de una trilogía que desde 2007 ha tenido que ser revisada en dos ocasiones innecesarias: la parada del prejubilado en “La Jungla 4.0” (Len Wiseman, 2007) y las vacaciones forzosas de “La jungla: Un buen día para morir” (ver tráiler). En esta última, John McClane (Bruce Willis) no cesa en repetir que tanta acción, tanta explosión, tanto ruso intrigante con mala baba le están arruinando el retiro, y esa sensación se va trasladando al otro lado de la pantalla, donde se asiste con el mismo cansancio físico, pero mucha menos jarana, a una traca de helicópteros en detonación impropia del mejor McClane.

Bruce Willis en La jungla 5

El anodino e impersonal John Moore no era la alternativa idónea para insuflar nuevas dosis a una tetralogía poco necesitada de este episodio con trasfondo de película para el Día del Padre y formato de concurso televisivo de parejas papá-retoño enfrentadas. Si en la cuarta entrega McClane, como sosias de Bruce Willis, se definía con aquel aforismo del ser analógico en un mundo digital, el héroe de los ochenta ha devenido ahora en obstáculo y estorbo para la intrepidez visual de un cine de acción de nuevo milenio, hueco y autosuficiente, que tendría en “Jack Reacher” (Christopher McQuarrie, 2012) a su último exponente. Jai Courtney, como nexo de unión entre ambas películas, representa esa savia derramada en olas de CGI a costa del sudor de aquellas cintas con andamios reales, palpables, y guiones férreos. En su seriedad y su vacía mirada de joven estresado, en sus tropiezos de sabihondo fácil de engañar, McClane Junior impide que el humor, la acotación inesperada y el sentido del ridículo festivo respiren a bocanadas.

Jai Courtney en La jungla 5

Al contrario, reina el ridículo desnudo, al que está abocado el dramatismo de carreras y persecuciones montadas a golpetazos, los cambios precipitados, los giros de trama sujetos con alfileres y las resoluciones de problemas menos creíbles que un taxista moscovita cantando “New York, New York”. Asuntos menores, que en circunstancias más felices habrían animado el cotarro. Sin embargo, gana una impresión de película abstraída de su protagonista, por el que no demuestra amor ninguno; de sus orígenes, de su esencia como posmoderno cuento de hadas; un filme que agarra y no suelta, pero que podría pertenecer a cualquier otra saga o a cualquier otro personaje. Cualquier cosa mejor que un villano sin más originalidad y trasfondo que roer una zanahoria y que un guion desangelado y por momentos paródico, del siempre farragoso Skip Woods, que en última instancia quiere vender una forzada foto de familia. Un capítulo que va cayendo hacia abajo, hasta situarse en las partes pudendas de un ranking de Junglas personal.

Calificación: 4/10

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Imágenes de “La jungla: Un buen día para morir”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2013 Twentieth Century Fox. Todos los derechos reservados.

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