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«La parte de los ángeles»: Una cata de humanidad

Críticas

«La parte de los ángeles»: Una cata de humanidad

«La parte de los ángeles» es una entrañable comedia social en la que Ken Loach deja clara su apuesta por la segunda oportunidad. Paul Branningan hace un gran papel lleno de frescura y espontaneidad.

Resulta difícil imaginarse a Ken Loach haciendo un cine en el que la perspectiva social no prevalezca o donde sus personajes no pertenezcan a clases desfavorecidas. En «La parte de los ángeles» (ver tráiler y escenas) —Premio del Jurado en Cannes— no salimos de ese universo de compromiso y marginalidad, pero sí varía el enfoque con que se acerca a las distintas situaciones. El tono de comedia y su óptica humanista se imponen al espíritu reivindicativo de otros trabajos, y la denuncia agria deja paso a un tratamiento amable de los problemas. Ahora volvemos a Glasgow para seguir la pista a un cuarteto de jóvenes delincuentes que deben conmutar su pena con trabajos comunitarios como medio de reinserción. Uno de ellos es Robbie, que acaba de tener un bebé con Leonie y que intenta escapar de un entorno de violencia donde ni siquiera la familia de su novia le mira con buenos ojos. Harry es el tutor del grupo y también quien meta en Robbie el gusanillo del arte de la cata de whisky, afición que puede ayudarle a librarse del estigma que le acompaña y abrirle nuevos horizontes.

Con esta entrañable comedia social, Loach deja claro su gusto por el whisky y también su respaldo a un individuo al que hay que dar una segunda oportunidad. Lo deja de manifiesto con la amiga que les deja el piso a la joven pareja, con Robbie y con cada uno de esos simpáticos y pícaros perdedores que no cometieron más delito que nacer en un ambiente de supervivencia y lucha por el trabajo, de escasa cultura y formación. Por eso, trata de salvarlos sacando lo mejor de ellos, que no es otra cosa que un profundo sentido de la paternidad y de la amistad, una bondad y justicia natural, un deseo de enmendarse y salir adelante. Desde el inicio, vemos que a todos les queda grande la palabra delincuente, demasiado injusta para etiquetar a quienes tuvieron un momento de debilidad o una reacción descontrolada. La justicia trata de reeducarlos con esos trabajos sociales o con esos encuentros terapéuticos, pero las familias están rotas y no respaldan esos deseos de paz, con lo que la violencia se transmite de padres a hijos, con amenazas y venganzas encadenadas.

El hijo que ha nacido y el descubrimiento de su talento para el whisky se convierten para Robbie en motivos de superación y esperanza. Son la familia y el trabajo los ejes para articular una redención y una vida feliz, la confirmación de que el individuo —errático— puede mejorar y reconducirse si se le dan los medios y se crea el ambiente adecuado. Nuestro protagonista es inteligente y bueno, y eso lo sabe Leonie, que también conoce sus arrebatos de cólera y le hace prometer que nunca más recurrirá a la violencia. Ella es la mujer fuerte que hace cambiar y madurar al hombre desnortado, el pilar para una familia que debe romper esa tendencia ancestral al enfrentamiento. De esta manera, Loach confía en la persona y especialmente en la mujer para trasformar un entorno hostil, y lo hace también introduciendo una nota de humor aportada principalmente por unos amigos tan leales como simples. Con ellos, Robbie prepara el gran golpe que le saque de la miseria en que ha vivido, y Paul Branningan hace un gran papel lleno de frescura y espontaneidad, al igual que el resto de secundarios.

Aunque no faltan los estallidos de violencia y las situaciones, Loach y Paul Laverty imprimen amabilidad y sentido positivo a ese ambiente realista y frío tan habitual en su cine, y hacen que nos encariñemos con los personajes y nos conmovamos, por ejemplo, con la sorpresa que Robbie tiene reservada a Harry. El director de «Buscando a Eric» (2009) se entretiene con gusto en la visita a la bodega o en las catas y en la subasta, y no le importa que algún momento del golpe o la propia conversión de Robbie en experto catador parezcan poco verosímiles o se caiga en un costumbrismo pintoresco de cliché, porque sólo aspira a decir que la parte de los ángeles es lo que le corresponde a cada persona y no le será quitado. Porque es su dignidad, su trabajo, su familia.

Calificación: 7/10


Imágenes de “La parte de los ángeles (The angels’ share)”, película distribuida en España por Alta Classics © 2012 Sixteen Films, Why Not Productions, Les Films du Fleuve, Urania Pictures y France 2 Cinéma. Todos los derechos reservados.

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