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«La herencia Valdemar II: La sombra prohibida», las catacumbas de Lovecraft

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«La herencia Valdemar II: La sombra prohibida», las catacumbas de Lovecraft

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El cierre del díptico de José Luis Alemán cede a un excesivo enfoque en el elemento humano, la pata más floja del conjunto. El resultado decepciona, convertido en una pequeña serie B de aventuras subterráneas.

Lázaro Valdemar (Daniele Liotti) sigue empeñado en limpiar de sangre su nombre y el de su familia. Un encono que mantiene intacto… un siglo más tarde. Un año después del estreno de “La herencia Valdemar”, José Luis Alemán cierra el díptico con el que ha debutado como cineasta con “La herencia Valdemar II: La sombra prohibida”, titánico esfuerzo de homenaje a un género que ha demostrado amar con ímpetu intachable regalando a una industria cinematográfica, la española, poco proclive al apoyo a proyectos de este calado. El estreno del primer capítulo no fue tan bien como debiera en su desembarco en el circuito comercial; la incomprensión del público, unida a las limitaciones evidentes y naturales en un director novel, sepultó las loables aportaciones y hallazgos de la propuesta. Quizá en esa desunión se encuentra el germen de los insalvables errores de esta entrega final.

Y es que, aunque es cierto que la película mantiene en buena medida las virtudes de su inmediata predecesora, que pasan por un espectacularmente límpido y cuidado diseño de producción y unos efectos especiales que nada tienen que envidiar a muchas de las invitaciones a soñar que nos llegan desde la industria hollywoodiense, en este caso Alemán apoya demasiado su apuesta en el elemento humano, la pata más preocupantemente floja del conjunto. Además, la presentación situacional de los acontecimientos en la actualidad lastra la percepción del espectador, que lejos de sentirse embriagado por una recreación histórica mimosa y aferrada a un guión denso pero firme e ineluctablemente sólido, se ve avocado a lo que resulta finalmente una pequeña aventura fantástica de serie B, representada pobremente por un reparto en absoluto convencido de lo que hace, de lo que le motiva, de lo que le impulsa.

La desaparición de los iconos que poblaban el imaginario visual de “La herencia Valdemar” no puede ser suplida por la inserción de nuevos elementos dispersos desde su arbitrariedad, aunque sean incursiones históricas ─por seminales─ las participaciones de los personajes del mismísimo H. P. Lovecraft (Luis Zahera) y el espectacular Cthulhu, escueto pero brillantemente plasmado en imágenes, por fin, saldando aquí una deuda del cine con la más relevante creación nacida de la imaginación del genio de Providence. Defendemos y alabamos el esfuerzo y la pasión puesta por José Luis Alemán y su equipo en cerrar con dignidad su tablero, a la espera de que nuestro séptimo arte sepa apreciar y aprovechar el camino que ha abierto con tesón y extraordinario rigor artístico desde su humildad. Pero vuelve a ser necesario que el grimorio más famoso de la historia permanezca cerrado un tiempo.

Calificación: 3/10

En las imágenes: Fotogramas de “La sombra prohibida” © 2010 La Cruzada Entertainment. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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