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«Ladrones (Takers)»: De polis y cacos

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«Ladrones (Takers)»: De polis y cacos

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Una de las más entretenidas películas de acción estrenadas por aquí en lo que va de año, pese a lo sencillo de su guión y dibujo de personajes. Aluvión de plomo y fuego en un metraje que vuela en un suspiro, sin más intención que divertir al palco.

Gordon (Idris Elba), Jake (Michael Ealy), Jesse (Chris Brown), A.J. (Hayden Christensen) y John (Paul Walker) llevan un estilo de vida en el que no les falta de nada: cochazos, áticos, relojes caros, chicas guapas, clubs de lujo, Macallan sin hielo en vaso ancho. Semejante nivel, por desgracia, no deriva de su amor por la ley, sino todo lo contrario. Cuando Ghost (Tip Harris) sale de chirona y les propone un plan infalible, se embarcan en el robo definitivo. Aunque los agentes Jack Welles (Matt Dillon) y Eddie Hatcher (Jay Hernandez) tienen algo que decir al respecto. Este es el argumento de “Ladrones (Takers)”, que no parece muy original de entrada, es cierto, menos aún tras el rechazo cosechado tras su estreno en Estados Unidos; y, sin embargo, es una de las más entretenidas películas de acción vistas por aquí en lo que va de año. Toma ya.

La industria cinematográfica yanqui se queja, no sin razón pero sin capacidad auto exculpatoria, de la estampida del público hacia las series de televisión que pueblan sus ─y, por extensión colonizadora, nuestras─ parrillas televisivas. Pues la propuesta de John Luessenhop, segunda en diez años tras las cámaras tras “Prisión sin ley” (2000), marca lo que sería una perfecta adaptación a la gran pantalla de la emoción visual y narrativa de iconos de la caja tonta reciente como la aceleradísima “24”, por citar el ejemplo más representativo. Con un guión firmado a ocho manos por él mismo, acompañado de los aparentemente poco expertos ─por currículo desnutrido─ Peter Allen, Gabriel Casseus y Avery Duff, el film es un continuo de acción incluso en sus momentos menos explícitos, envuelto todo el explosivo paquete, no por recurrente menos efectivo, en una banda sonora atronadoramente moderna y constante que prolonga un estilo visual que sin evitar lo hortera en ocasiones luce acerado, empastado, videocliperamente inmune a mayores pretensiones.

Entre los arrebatos epilépticos de Tony Scott, el amor por el exceso balístico a plena luz del día de Michael Mann y la convicción en su transitar hacia un O.K. Corral sanguinario de los primeros fogonazos tarantinianos, pasando por referentes recientes que abraza públicamente ─«hagamos esto tipo “The Italian job”»─ o eclosiones que homenajean a John Woo o al mismísimo Sergio Leone ─en su disposición, no en su dilatación de la emoción─, “Ladrones (Takers)” vuela en un suspiro entre códigos de honor de polis y cacos, entre las tensiones inevitables de un trabajo que no acaba al finalizar la jornada, entre la elegancia ficticia, arrogante y prepotente de la gente que se sabe molona aún cuando juega en el lado equivocado de la ley ─el atractivo del outsider, ese ambiguo imán irresistible para el cine─. Salpicada la trama de cierta incorrección, sazonada con algunos elementos sorpresivos inesperados, finaliza la proyección y nos hemos comido, sin darnos cuenta, todo el bol de palomitas. Y eso, últimamente, tiene más mérito de lo que parece.

Calificación:
6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Ladrones (Takers)” © 2009 Screen Gems, Rainforest Films y Grand Hustle Films. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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