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«Las malas hierbas»: Las peligrosas acrobacias del amor

Críticas

«Las malas hierbas»: Las peligrosas acrobacias del amor

Alain Resnais representa la realidad sin visos de verosimilitud, en un juego malicioso del tiempo y la memoria, una mezcla caprichosa de la vida y la imaginación. «Las malas hierbas» es un viaje caótico con sus actores de siempre.

El mundo de Alain Resnais no es el real sino el de la loca imaginación y el de una puesta en escena trabajada desde la representación. Todo en el director francés tiene el toque de la fantasía y del artificio, y nada escapa a su voluntad de adentrarse en los pliegues del tiempo y de la memoria, de jugar con unos personajes un tanto perdidos en la soledad y la apatía de nuestro tiempo. No le interesa la narración de los acontecimientos ni su posible verosimilitud, y sí en cambio levantar radiografías del comportamiento humano, escudriñar en esas mentes complicadas que viven en un estado de aburrimiento y de ensoñación permanentes. En «Las malas hierbas» (ver tráiler) le basta un argumento mínimo para desnudar dos almas que vagan por la vida como marionetas sin personalidad, para unir sus destinos por los insondables misterios del azar, para levantar el vuelo sobre las peligrosas acrobacias del amor.

El robo que Marguerite Muir sufre al salir de la zapatería y el hallazgo casual de su cartera por parte de Georges Palet propicia que sus caminos se crucen, no sin antes asistir a un tira y afloja de acercamientos frustrados e irracionales, como si su misma tendencia al ensimismamiento o su común afición por la aviación ejerciera sobre ellos una tensión y un deseo irrefrenable por la aventura. Sin duda, son seres de comportamiento extraño y con la triste habilidad de complicar lo sencillo, algo que Resnais deja patente con la persistente voz en off que nos conduce por los laberintos mentales y emocionales de cada uno. El espectador nunca sabe con seguridad qué pretenden porque algunas de sus reacciones son desconcertantes, aunque es cierto que parecen buscarse incluso cuando se niegan, en un curioso y salvaje galanteo de seducción. Ni siquiera la esposa de Georges o la colega de Marguerite entienden la lógica de esa relación y por eso no surgen celos ni dramas entre ellos, quizá porque no son más que marionetas que sólo existen en la imaginación de la pareja, que no estorban en su vuelo de iniciación.

Así es el cine de Resnais, representación de la realidad sin visos de verosimilitud, juego malicioso del tiempo y la memoria, mezcla caprichosa de la vida y la imaginación. De ahí esos flashbacks ilustradores de un recuerdo o de un deseo enterrado, esos iris que se abren en la pantalla a modo de ilustraciones de cómic, esa reiteración de diálogos donde la memoria repasa lo ocurrido, o esa artificiosidad en los movimientos de una cámara que desciende desde el picado hasta ponerse a la altura del personaje. El nonagenario director de «Asuntos privados en lugares públicos»  (2006) hace gala de su reconocida maestría al permitirse arriesgadas acrobacias con el montaje y la cámara —como Maguerite con su avioneta— y en las primeras secuencias se aproxima a los protagonistas evitando sus rostros y centrándose en sus piernas o en su nuca, para después presentárnoslos desde su subconsciente. Es la mirada introspectiva de Resnais que culmina con la sugerente voz narradora que acompaña a los amantes en su vuelo romántico.

Sin duda, su opción por el distanciamiento plasma las fantasías de la imaginación en un ambiente de irrealidad y habla de la evasión de un entorno poco atractivo, pero en ningún caso busca la emoción ni la intensidad dramática ni la empatía con el espectador. Inteligente y precisa en el guion, libre y subversiva en la concepción, artificiosa y fresca en la ejecución, deliciosa y trágica en su término, así es esta fatalista historia de amor loco donde las malas hierbas brotan donde uno menos se lo espera. Para ese viaje caótico y desconcertante —basta la perplejidad que deja la última secuencia de la niña—, le acompañan sus actores de siempre, con unos Sabine Azéma y André Dussollier que hacen gala de una variedad de registros que convierten en posible lo increíble, que permiten realizar peligrosas y locas acrobacias suspendidos por la fuerza del amor y de la imaginación.

Calificación: 7/10


Imágenes de “Las malas hierbas”, película distribuida en España por Karma Films © 2009 F. Comme Film, Studio Canal, France 2 Cinéma y Bim Distribuzione. Todos los derechos reservados.

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