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«Lo imposible»: Apocalipsis resort

Críticas

«Lo imposible»: Apocalipsis resort

«Lo imposible» espectaculariza el dolor y habla de una interconexión humana en medio del desastre que solo parece valer para turistas occidentales. Su discurso es cuestionable. Su factura técnica y sus actores, impecables.

Hay películas que nacen con la vocación de hablar por todos y para todos, que dirigen su esfuerzo formal hacia la conquista de un palco cuanto más amplio mejor, no importa cuáles sean las herramientas que utilicen ni los peajes que deban pagar para alcanzar su objetivo. Retratar una de las mayores catástrofes naturales y humanas conocidas en clave de melodrama superlativo recorrido por la épica sentimental sería, a priori, un proyecto tan ambicioso como delicado, por cuanto supone establecer una cierta distancia con los hechos y el dolor retratado, tanto particular como colectivo.

En su inicio, «Lo imposible» (ver tráiler y escenas) remarca que su narración se basa en un hecho real. Desde ese subrayado, la cinta de J.A. Bayona busca legitimar su estrategia para recrear la catástrofe del tsunami que asoló las costas del sudeste asiático a finales de 2004. La estrategia que necesita de esa validación es la de la espectacularización del drama, la tragedia personal de una de las miles de familias afectadas barnizada de pulcritud Hollywood para apelar a una audiencia internacional —la conversión de la familia española que viviera esa tremebunda epopeya en una anglosajona que permite la introducción de estrellas mundiales en el reparto—. También, es más que eso: a través de esos personajes separados por el desastre el director español, con la complicidad del guionista Sergio G. Sánchez, establece una tesis de la interconexión humana en la que la solidaridad y la casualidad milagrosa funcionan como nexo. Nada que objetar, si no fuera porque ese esfuerzo por estrechar los lazos entre almas que vagan entre la devastación requiere de una mirada más ética, en la que el punto de vista occidental —y turista— aceptara la existencia del dolor local más allá de los estragos sufridos en el resort; si no fuera, también, porque ese itinerario emocional está pautado hasta el extremo por la banda sonora de Fernando Velázquez, cuyo empleo para apelar a la lágrima no conoce sutilezas.

«Lo imposible» es un segundo paso harto medido hacia la consolidación de un realizador en el mainstream más ambicioso, tras la maniobra de homogeneización del género que llevara a cabo «El orfanato» (2007). En ese camino, la película sí puede presumir de una factura impecable que consigue algunas de las escenas más impactantes con las que el cine se haya sumergido en el cataclismo. En medio del caos y la destrucción, los personajes encarnados por Ewan McGregor, Tom Holland y, especialmente, Naomi Watts, son capaces de alcanzar grandes niveles de conmoción que se abren paso a machetazos entre el discutible conjunto, el cual solo parece librarse de sus aspiraciones cuando concede un guiño al terror visceral que aflora desde la cama de un hospital.

Calificación: 5/10


Imágenes de “Lo imposible”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2012 Telecinco Cinema, Apaches Entertainment y La Trini. Todos los derechos reservados.

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