Síguenos

«Los chicos están bien»: Normalidad (homo)familiar

Críticas

«Los chicos están bien»: Normalidad (homo)familiar

Ficha película Los chicos están bienSinopsis Los chicos están bienCartel Los chicos están bienImágenes Los chicos están bienTráiler Los chicos están bienNoticias Los chicos están bien
Previa estreno Los chicos están bienCríticas Los chicos están bienComentarios Los chicos están bien

Pese a su normalidad, «Los chicos están bien» no hubiera sobresalido de no centrarse en modelos y personajes poco conservadores. Lo cual no descarta una cierta verdad emocional que sí alcanza gracias, sobre todo, a sus grandes actores.

Que «Los chicos están bien» (ver tráiler) no contenga reivindicaciones homo y/o ideológicas en torno a las nuevas estructuras familiares, es el primer signo de una normalización que siempre es bienvenida. De eso trata la película de Lisa Cholodenko: de la asunción, dentro de la normalidad doméstica, de esas nuevas formas familiares. Asunción, por supuesto, premiada con candidaturas a los Oscars®, galardones que de un tiempo a esta parte reservan un espacio privilegiado al cine indie y mordaz, comprometido a, de una manera o de otra, romper tabúes en torno al embarazo adolescente («Juno»), la familia disfuncional («Pequeña Miss Sunshine») y, ahora, las familias homoparentales.

En el caso de «Los chicos están bien», es de agradecer que Cholodenko haya renunciado al punto exhibicionista y la amabilidad que impregnaban aquellos ejemplos. No es esta una película que busque hacer amigos ni la complicidad de sectores, sino más bien un relato de los dramas, dificultades y bondades del matrimonio mil veces visto en ejemplos heterosexuales, pero aplicado a una pareja de lesbianas que pasa por las mismas vicisitudes de la crueldad emocional, la desconfianza hacia agentes externos, las infidelidades y las reconciliaciones de cualquier otra unión. Dicho de otra manera, o aplicando una paradoja: pese a la evidente normalidad que desprende el relato, de no haber estado este centrado en modelos y personajes poco conservadores, difícilmente hubiera destacado como título a recompensar por sus atrevimientos y valentías. Lo cual, ni mucho menos, descarta una cierta verdad emocional que en pasajes concretos —la cónyuge desterrada al sofá buscando en la alcoba algo de compasión, el padre biológico dándose cuenta por vez primera de que no pertenece a esa familia— se hace manifiesta gracias a la impecable labor de sus actores. Si Julianne Moore y Annette Bening cumplen —como casi siempre— las más altas expectativas, aquí la sorpresa es un Mark Ruffalo que se lleva la peor papeleta, como hetero presuntamente autosuficiente que es sometido a toda clase de vaivenes emocionales, desde la ilusión familiar a la exclusión dolorosa.

En la que es, quizá, una de las mejores escenas de la película, la cámara posa su mirada sobre una absorta Bening que acaba de saberse engañada y debe guardar las apariencias en mitad de una cena; es entonces cuando el sonido de las conversaciones a su alrededor se apaga y el espectador queda a solas con los pensamientos del personaje, con el momento fatal en que uno se siente traicionado. En la que es, quizá, una de las peores, Cholodenko tira sin pudor de tópicos y pone al hijo adolescente en un confusión falsa y forzada con sus madres, en la que ellas creen hablar de la homosexualidad de su retoño, y él, de su padre biológico.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Los chicos están bien”, película distribuida en España por Emon y Vértigo Films © 2010 Antidote Films, Mandalay Vision y Gilbert Films. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Subir