Síguenos

Críticas

«Los descendientes»: Un lugar en el paraíso

Alexander Payne vuelve a demostrar que es un director único en el cine norteamericano actual. «Los descendientes» marca la madurez de un estilo y profundiza en un discurso que aquí adapta la novela de Kaui Hart Hemmings.

Desde Omaha hasta Hawai, el cine de Alexander Payne impulsa a sus protagonistas a recorridos por la tierra (des)conocida, itinerarios que parten de un punto de no retorno en la vida de éstos y que les conduce por un camino de autoconocimiento en un mundo del que apenas saben ya. «Los descendientes» (ver tráiler y escenas), marca una nueva repetición de ese esquema esencial en su filmografía, al tiempo que alcanza la maduración del discurso asentado sobre un estilo del que quizá sólo el director de «Entre copas (Sideways)» (2004) es capaz de abordar en el cine norteamericano actual: la indistinguible, imposible comunión entre la comedia y el drama —o la disolución de la primera en la segunda, o viceversa—, que invita al espectador a entender que una cosa no es posible sin la otra, como si Payne no estuviera descubriendo en cada ruta las contradicciones de la condición humana, sino que ya estuviera de vuelta de éstas.

Esa es la impresión que transmite «Los descendientes». Como antes aquel escritor frustrado de «Entre copas (Sideways)» o el jubilado viudo de «A propósito de Schmidt»  (2002), el Matt King (George Clooney) de su último trabajo despierta en un contexto emocional que le es, en principio, ininteligible —una mujer en coma, a la que conocía menos de lo que creía, y unas hijas a las que no conoce—, y que le fuerza a tomar las riendas de su vida. La diferencia respecto a aquellos tiene que ver con el paisaje que recorre y en el que finalmente descubre un nuevo renacimiento: el archipiélago hawaiano, aquí, se erige como extensión sentimental de esa familia a la deriva, como significante geográfico de una herencia familiar que sus protagonistas identifican como pasado, pero que sólo al final aprenderán a entender como futuro y, sobre todo, presente —la venta o no del último pedazo de paraíso hawaiano sin explotar—. Hawai sirve como excusa aquí para que ese cine siempre itinerante, pero siempre local, termine por hundir sus raíces en ese sentido de pertenencia al mundo, a un mundo que esos personajes necesitan decodificar primero, pero que siempre les acaba devolviendo un sitio.

Así, no es de extrañar que Payne adapte con comodidad la novela de Kaui Hart Hemmings, desde el mismo momento en que la escritora hawaiana, ciertamente con un tono vocacionalmente más cómico, proponía la doble vertiente de esa herencia —la familiar y la territorial— como esqueleto emocional de su novela, perfectamente extrapolable al corazón mismo del cine del director. Tampoco es raro que la propia escritora imaginara a George Clooney como el Matt King de su relato, pues cuesta imaginar a nadie mejor que Clooney para hacer creíble a ese padre de familia que se empeña en la normalidad en medio del terremoto. Una actuación sin adornos, de desarmante sensibilidad y plena de matices que llevan al actor a expresar en el mismo gesto, en las mismas palabras, el amor incondicional y la rabia del desamor, el desmoronamiento y la resurrección que nacen del mismo drama. Sentimientos estos que se conjugan sin problemas con la naturalidad de las jóvenes Shailene Woodley y Amara Miller, y que certifican a Payne como un excelente director de actores, amén de un autor que rebosa humanidad en cada plano.

Calificación: 8/10


Imágenes de «Los descendientes», película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2011 Fox Searchlight Pictures y Ad Hominem Enterprises. Todos los derechos reservados.

Continue Reading

Busca tu película

Subir