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«Los diarios del ron»: La botella medio vacía

Críticas

«Los diarios del ron»: La botella medio vacía

Aproximación cauta y correcta a los primeros pasos del periodismo gonzo y adaptación de la novela de Hunter S. Thompson que no irradia la rebeldía pretendida, en beneficio de un Puerto Rico de playa blanca y borrachera moderada.

El vuelo que este sosias de Hunter S. Thompson emprende a partir de una avioneta roja que cruza la pantalla al son de Dean Martin resulta menos gonzo que un Barón Rojo de las Wacky Races o un Porco Rosso, y a cambio podría esperarse cierta declaración de ironía después de esa apertura de postal puertorriqueña. Poco a poco, Bruce Robinson desvela no guardar ninguna intención satírica ni ninguna inclinación hacia el desarrollo de la historia o la estética de la película como hipertexto de un periodista que no acababa de encontrarse a sí mismo. Es más, así como los conflictos inaugurales de la carrera de Thompson quedan invocados en la figura de Paul Kemp (Johnny Depp), todo el apartado visual parece proceder de otra época, de algún tiempo tranquilo pero tedioso, a punto de virar hacia nuevas revoluciones artísticas.

A pesar de tanta contención, que ofrece un film más o menos válido, siempre pensando en lanzarse al vacío de lo monótono por evitar el barranco de lo radical, “Los diarios del ron” (ver tráiler y escenas) resulta más accesible y grata que el experimento de Terry Gilliam en “Miedo y asco en Las Vegas” (1998), cinta ésta basada ya en el territorio más espinoso del escritor. La disolución de continuidad entre la ficción y la realidad, o el yo y lo externo, apenas se traslada a los elementos que maneja Robinson, entre los que se cuentan unos actores idóneos y, no obstante, tan pasmados como sus propios personajes, en especial esos Depp, Giovanni Ribisi y Aaron Eckhart que funcionan con el piloto automático de registros que ya controlan. El retrato de un freelance en estos tiempos de recortes periodísticos podría haber sido perfecta coctelera de un hombre rodeado de incompetentes y arribistas; el color de la mezcla es neutro, y el sabor, insípido.

En lugar de la anti-biografía definitiva, la vida inventada o la celebración del cronista que trabaja, ya obligadamente, a lo bonzo, se filtra una previsible crítica social a la situación caribeña y una subtrama amorosa que se diría rodada por un aficionado cachondo de Ian Fleming. Al igual que Paul Kemp o Thompson, el resultado avanza sin determinar su estilo ni su tono, tambaleándose entre las miras de un microscopio o de un catalejo, pasando de la primera persona a lo voyeur, pero sin la furia resacosa de alguien que se bebería hasta el agua de las peceras mientras aguarda ese trago de ron que no llega.

Calificación: 4/10


Imágenes de “Los diarios del ron”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2011 FilmEngine, GK Films e Infinitum Nihil. Todos los derechos reservados.

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