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«Los idus de marzo»: En la maltrecha arena política

Críticas

«Los idus de marzo»: En la maltrecha arena política

En «Los idus de marzo», el actor y director George Clooney da su personal tiro de gracia a la clase política a partir de un guion muy medido e inteligente. Un thriller político con personajes muy bien construidos y una narración ágil y nítida.

En «Los idus de marzo» (ver tráiler y escenasGeorge Clooney entra en campaña para dar su personal tiro de gracia a la clase política, y de paso levantar acta sobre la falta de integridad que invade cualquier tiempo electoral. Son las primarias en el estado de Ohio, y Stephen Meyers es asesor en la campaña del gobernador demócrata Mike Morris. Los sondeos están muy ajustados, y es necesario conseguir el apoyo del senador Thompson, que se ofrece al mejor postor que pueda alcanzar la Casa Blanca. Promesas, confesiones, sonrisas y una estudiada puesta en escena se mezclan con errores de estrategia, filtraciones, traiciones y extorsiones en un escenario donde lo público y lo privado van de la mano, y donde todo parece servir si con ello se consigue el objetivo marcado. Así son las cloacas de la vida política, capaz de transformar al individuo hasta despojarle de toda dignidad.

Aunque no faltan sutiles puyas hacia la causa republicana, Clooney prefiere centrarse en la campaña del partido demócrata para elevarse por encima de las ideologías y hablar de la corrupción de la persona humana, para certificar la lucha salvaje que se da cuando peligra la propia cabeza o el sillón ocupado. En ese momento, no existen los amigos y sí los compañeros de partido, que son también de ocasión. Se les exige confianza y sinceridad, pero abundan la cizaña y la zancadilla, a no ser que esté en juego el propio futuro y entonces sea oportuno hacer piña. Se habla mucho de lealtad y servicio, pero las puñaladas están a la orden del día y la ética se aparca por momentos. Es el reino de la ambición por el poder para unos individuos insaciables. Es una carrera hacia la presidencia en la que se dejan cadáveres por el camino, y en la que la madurez política va asociada a la pérdida de conciencia moral y al aprendizaje en la mentira. Ese es el mundo podrido que el actor y director retrata con pesimismo y de manera implacable, y ante el cual el espectador procura mantenerse distante para que no le amargue tanta mezquindad ni le invada tanto escepticismo.

Y como ya hiciera en «Buenas noches, y buena suerte» (2005), aquí Clooney parte de un guion muy medido e inteligente, de precisos y rápidos diálogos, donde un discurso sólido se completa con una evolución dramática interesante a partir de la sobriedad interpretativa y de puesta en escena. Poco a poco, la red de chantajes y favores va conformando un tupido y turbio entramado, donde algunos son abocados a tomar decisiones en las que no creen por salvar el puesto y otros a lanzar un órdago para ver si el rival entra al trapo y se pone a sí mismo la soga. Los personajes están muy bien construidos y la narración de la historia resulta tan ágil y nítida como sucia y embrollada es la trama política que muestra. Sin duda, ayudan las magníficas interpretaciones en un reparto de lujo encabezado por el propio director, pero donde el peso lo lleva un gran Ryan Gosling al que hace poco vimos en «Drive» (Nicolas Winding Refn, 2011), sin desmerecer del siempre convincente Philip Seymour Hoffman o de las breves pero frescas apariciones de Paul GiamattiEvan Rachel Wood o Marisa Tomei.

De este thriller político nos quedan algunos planos llenos de fuerza y significado, como esas primeras imágenes en que se ensaya la gran mentira del espectáculo electoral, o el cierre de la película con el rostro de Stephen. Entre medias, un plano muy plástico de los encargados de la campaña —en tamaño reducido— con una gran bandera estadounidense al fondo. Por otra parte, es sintomática por el contraste que supone la escena en que el gobernador Morris charla con su mujer en el coche, única en que vemos a la persona y no al político. Con todo, Clooney hace una buena adaptación de la obra teatral «Farragut North» de Beau Willimon, que supone además un nuevo ejercicio de compromiso del cine, aunque la arena política se manche de sangre y cinismo.

Calificación: 7/10


En las imágenes: Fotogramas de “Los idus de marzo”, película distribuida en España por Universal Pictures International Spain © 2011 Cross Creek Pictures, Exclusive Media Group, Crystal City Entertainment, Smoke House y Appian Way. Todos los derechos reservados.

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