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«Los mercenarios (The expendables)»: Fea con gracia

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«Los mercenarios (The expendables)»: Fea con gracia

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En esta reunión de héroes de acción faltan nombres ilustres, pero aun así habría sido aprovechable si Sylvester Stallone no nos hubiera despachado una película pésimamente rodada y sin el suficiente humor gamberro.

Bueno, la tan cacareada reunión de los héroes de acción de los ochenta al final deja la sensación de que nos hemos quedado a medias. Vale, es verdad que Sylvester Stallone ha logrado devolver a la vida cinematográfica a Dolph Lundgren, que por la pantalla desfila el recuperado (pero no por esta cinta) Mickey Rourke, que presenciamos la primera escena compartida entre Stallone, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger (con puyita a cuenta de la pretensiones políticas de este último incluida, y que recuerda a otras vistas, por ejemplo, en “Demolition Man” (Marco Brambilla, 1993), y que volvemos a encontrarnos con el canijo Jet Li. Pero, sinceramente, para que esto fuera un Dream Team, tendría que alinear a auténticos miuras como Chuck Norris, Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal, Wisley Snipes… Sólo por eso, “Los mercenarios (The expendables)” sería impagable. Sin embargo, como no están, me temo que el resultado está más cercano a sus modelos de lo que quizá le gustaría.

Si Van Damme ya hizo una valiente revisión de sí mismo y de su icono en “JCVD” (Mabrouk El Mechri, 2008), Stallone continúa por el camino de recuperar el tipo de cine que le hizo grande en los años ochenta y noventa. Y si traer de vuelta a Rocky Balboa y John Rambo se demostró una jugada maestra, ¿por qué no hacerlo con todo el género? Porque, seamos sinceros, aquí no hay revisionismos que valgan: todo vuelve en estado puro, con las correcciones justas para no pasarse en los tiempos de lo políticamente correcto (sobre todo en lo que respecta a las relaciones con las mujeres, claro, no en el hacer papilla al enemigo), y con el añadido de los representantes de una nueva generación que no parece tener tanto interés por los esteroides, anabolizantes y demás muletas interpretativas (no es que Jason Statham sea el colmo de la expresividad, pero parece Meryl Streep al lado de los rostros abotargados de sus compañeros de plano).

Con todo, ni siquiera eso sería malo. Lo peor es que Stallone, una vez puestos, nos haya despachado una película pésimamente rodada, con unas peleas y persecuciones absolutamente confusas, en las que cada plano dura medio segundo y la cámara se mueve constantemente, quizá para disimular que, al fin y al cabo, estamos hablando de señores que, en algún caso, ya rebasan cierta edad. Y algo pasa cuando, por más que juntemos a tanto contenedor de testosterona, uno no termine de entrar en el juego, con villanos lamentables (Eric Roberts imponía más en “Héroes”, y el general interpretado por David Zayas es de chiste), y vea más dureza rocosa en tres segundos del septuagenario Clint Eastwood de “Gran Torino” (2008) que en todo el interminable metraje de “Los mercenarios (The expendables)”.

Porque, sinceramente, o las películas de los ochenta tenían más gracia en su desinhibición, o las hemos mejorado en nuestra memoria. A la que ahora nos ocupa no le sienta demasiado bien su impresión constante de autoconsciencia, de tener la jugada asegurada, y ni siquiera la camaradería que pretenden demostrar entre los protagonistas acaba por ser creíble (para eso, uno se queda con la de “El Equipo A” [Joe Carnahan, 2010]). En resumidas cuentas, Stallone se aprovecha de nuestra nostalgia, la secuestra y la utiliza para colarnos cualquier cosa. Y sí, tiene las adecuadas notas de desinhibido y sangriento humor negro que tanto hicieron memorables las cintas que devorábamos en el añejo VHS, pero si no fuera porque se trata de un producto alejado de la línea de sofisticación y complejidad que tanto llena nuestra cartelera de acción, y la presencia (en algunos casos, menos que mínima) de algunos de los grandes, no le estaríamos dedicando mayor atención. Admitámoslo de una vez: “Los mercenarios (The expendables)” es mala de narices, y ni siquiera lo compensa, como sus modelos, con el suficiente humor gamberro.

Calificación: 4/10

En las imágenes: Fotogramas de “Los mercenarios (The expendables)” © 2010 Millennium Films, Nu Image Films y Rogue Marble Pictures. Fotos por Karen Ballard. Distribuida en España por Wide Pictures y Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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