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«Los mundos de Coraline»: El país de las maravillas retorcidas

Críticas

«Los mundos de Coraline»: El país de las maravillas retorcidas

Sin recuperar la exuberante calidad de su mejor trabajo hasta el momento, «Pesadilla antes de Navidad», Henry Selick sigue demostrando un loable encono en la elaboración de cada nueva propuesta, a pesar de la irregularidad del conjunto.

En 1993, Henry Selick nos regaló la maravillosa “Pesadilla antes de Navidad”, uno de los más recordados trabajos del cine de animación moderno, obra descomunal que aunaba las virtudes de la entrañable stop motion de Ray Harryhausen con los imaginativos desvaríos del más adorable gothic nacido de la imaginación de Tim Burton. El cineasta bajó el listón con “James y el melocotón gigante”, adaptación de uno de los más populares cuentos del maestro Roald Dahl, una producción en la que combinaba animación con imagen real; esta tendencia hacia el protagonismo compartido de sus propuestas por personajes animados y de carne y hueso continuó con la mediocre “Monkeybone”, film más bien para olvidar salvo algún que otro pasaje y hallazgo visual aislado. Así pues, Selick no es un creador excesivamente prolífico, algo lógico si se considera el ciclópeo trabajo de producción de todas sus obras, y tras un cortometraje (“Moongirl”) y su participación en la creación de los efectos visuales de la genial “Life aquatic”, regresa con la traslación a imágenes de un libro súper ventas del reputado Neil Gaiman.

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Coraline (voz de Dakota Fanning en la versión original) se traslada con sus padres (Teri Hatcher y John Hodgman) a un aislado y vetusto edificio en Oregón. Es una muchacha imaginativa, lo que hace que se aburra enormemente en la soledad de la campiña, sin más diversión que la que le posibilita indagar en su nuevo hogar a la búsqueda de algo divertido y emocionante. Hasta que descubre una puerta que lleva a una realidad paralela y fascinante, en la que dispone de todo lo que quiera para jugar y disfrutar, un universo de deseos concedidos por Otra Madre y Otro Padre. Poco a poco, descubrirá que debe tener cuidado con lo que anhela, porque podría cumplirse… “Los mundos de Coraline” es un nuevo ejemplo de esa verdad inexorable que dicta que, a no mucho tardar, el formato tridimensional se impondrá con fuerza de manera casi definitiva en las salas de todo el mundo. Y también es un nuevo ejemplo de que esa evidencia no supone que la calidad de lo que nos ofrecen aumente de manera exponencial, ni mucho menos; en el caso que nos ocupa, las posibilidades tecnológicas no sólo no son explotadas todo lo que sería deseable, sino que la unión de este formato con la sutil brusquedad de la stop motion marca un visionado que termina siendo inevitablemente agotador, máxime teniendo en cuenta lo excesivo del metraje.

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Si bien lo previsible de la historia no supone una traba demasiado importante, la contraposición de ambos mundos deriva en un montante en el que el hastío de la vida cotidiana de la familia Jones es la nota dominante, de suerte que la narración torna en ocasiones soporífera por lo gris, aburrido e inane de la relación entre el trío protagonista. La situación cambia de manera radical cuando nos trasladamos con la muchacha a ese entorno oscuro, grotesco, bizarro incluso, que nos aguarda al otro lado del túnel. Aquí la retorcida fantasía de Gaiman ─autor que poco ha aportado al séptimo arte, al menos de momento─ encuentra en Selick la herramienta ideal para que sus temibles creaciones de papel tomen forma y conviertan a Coraline en el centro de la retorcida avidez de los moradores de este reverso tenebroso del país de las maravillas de Carroll. Lástima que el despliegue no sea suficiente y el desequilibrio entre ambos lados del espejo resulte tan insatisfactorio como confuso y autocomplaciente, dejando un amargo regusto de lo que pudo haber sido y no fue. Con todo, una obra estimable y de visionado obligatorio en pantalla grande, donde la magia toma forma de la mejor manera posible.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Los mundos de Coraline” © 2009 Focus Features, Laike y Pandemonium. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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