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«Los próximos tres días»: La obviedad como remake

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«Los próximos tres días»: La obviedad como remake

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«Los próximos tres días» es una fotocopia del original francés hecha con brocha gorda, con un guión sin variantes significativas y con diálogos que chirrían hasta en las situaciones más elementales. Lo mejor, un esforzado Russell Crowe.

En una escena clave de la francesa «Pour elle» (Fred Cavayé, 2008), el marido desesperado interpretado por Vincent Lindon acude a casa de sus padres para recoger a su hijo y seguir con su plan de sacar a su mujer de prisión. En un momento de descuido, deja a su padre a solas con sus pertenencias y este descubre entre ellas los pasajes que delatan la fuga de la familia a un país latinoamericano. En el momento de la despedida, basta el cruce de miradas entre padre e hijo para que ambos entiendan que es ese un adiós definitivo, para siempre. Dos años más tarde, la secuencia equivalente en «Los próximos tres días», remake a cargo de Paul Haggis, dice mucho de su director y de la manera en la que este forja cine: la escena es idéntica hasta el momento de la despedida, cuando entonces el padre entrega la chaqueta a su hijo no sin poner a la vista —a la suya y a la del espectador— los pasaportes y billetes que asoman por un bolsillo.

Así es el cine de Paul Haggis: amante de la obviedad, lejos de la sutileza que ya brillara por ausente en «Crash (Colisión)» (2004) y, en menor medida, en «En el valle de Elah» (2007). Así es, en su práctica totalidad, esta «Los próximos tres días»: una fotocopia hecha con brocha gorda, tanto o más inverosímil que su referente en el descenso a los infiernos de su protagonista, varios enteros menos empática con sus personajes y ajena a la crudeza tonal de Fred Cavayé. Si el —sobrevalorado— estatus de Haggis nace de su hacer como guionista, entonces ese prestigio se revela más que nunca imagen del prestigio, desde un libreto que apenas ofrece variantes —y las que ofrece, son anecdóticas— y cuyos diálogos chirrían aun en los más elementales pasajes de transición —a saber, la conversación entre los personajes de Crowe y Olivia Wilde en el parque a propósito de las galletas—. Al menos, el otro eje que determina su filmografía, el del moralismo disimulado, el del aleccionamiento encubierto, aparece aquí rebajado en sus pretensiones y como aspecto marginal soterrado bajo capas de elaborada acción y drama familiar.

Claro que la premisa misma propone un tema y una médula en esencia morales, estos son, los límites que uno sería capaz de traspasar con tal de recuperar y/o vengar a un ser querido. Y he aquí el problema fundamental del filme frente a otros tangentes y semejantes: pese a su pulso incansable y a un comprometido Russell Crowe, nunca consigue el acusado desgaste psicológico de su héroe («Frenético») o la visceralidad («Irreversible») y franqueza («Venganza») que aquí son de recibo para trascender los meros convencionalismos de género.

Calificación: 5/10

En las imágenes: Fotogramas de “Los próximos tres días” – Copyright © 2010 Lionsgate y Highway 61 Films. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos reservados.

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