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«Mal ejemplo»: Mala comedia

Críticas

«Mal ejemplo»: Mala comedia

A los pocos minutos de empezar «Mal ejemplo», uno ya puede adivinar cuáles van a ser los pasos que la película seguirá hasta llegar a los títulos de crédito finales. La culpa, en su mayor parte, es de una premisa tan pobre que no pasa mucho tiempo antes de que la narración necesite de manifiestos alargamientos para posponer una conclusión que uno puede adivinar a la legua.

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Supuestamente, el fuerte de esta comedia protagonizada por Seann William Scott y Paul Rudd es su cóctel compuesto y bien agitado de la incorrección política enfatizada en el primero, y el sarcasmo negativo que destila el segundo. El problema es que este presunto punto fuerte tiene una caducidad de apenas media hora, más o menos el tiempo que tarda la cinta en caer en todos y cada uno de los tópicos de la comedia más manida. Desde el principio sabemos que esos dos adultos inmaduros, forzados a realizar horas de trabajo social con niños conflictivos o desamparados, encontrarán su propio sentido de la vida y la responsabilidad en los chavales. Sabemos que poco antes de alcanzar ese estadio, y tras algunas peripecias, volverán a meter la pata para, finalmente, acabar arreglándolo y restablecer así un definitivo y feliz orden. Sabemos tan calculadamente todo lo que va a suceder en la pantalla que no hay margen alguno para la sorpresa y, por tanto, nada que nos impida olvidar instantáneamente «Mal ejemplo» tras su visionado.

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David Wain firma un producto que se desinfla de forma asombrosamente rápida, con un guión pobre como pocos e incapaz de aprovechar una razonable cantidad de química entre Scott y Rudd. Cualquier amago de ingenio o de auténtica irreverencia queda rápidamente dilapidado por la evidencia aplastante de una narrativa que avanza por inercia e inepta en sus intentos por explotar un humor tan disperso como el sentido de la responsabilidad de sus protagonistas. No sólo eso, la película de Wain se muestra incluso incompetente a la hora de configurar a sus personajes, reajustando sus coordenadas a cada situación y nunca al contrario (poco importa si los dos amigos rompen sus lazos, si en la siguiente escena dicha ruptura es ignorada). A esto debemos sumarle una total falta de ideas que lleva a convertir en clímax y cierre un largo e innecesario simulacro de batalla épica sin ningún gag capaz de levantar la más mínima risa. El resultado, claro, acaba siendo una mala comedia en la que uno no puede ni asirse a unos personajes nada creíbles ni disfrutar pasajeramente de una gamberrada menor, pues poco o nada hay en ella que nos lo permita.

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Y eso que la sorna del personaje de Paul Rudd no empieza con mal pie, lanzando puyas a los tamaños estandarizados del café en una suerte de Starbucks®. Pero no es más que un espejismo pronto desmentido por la avalancha de mediocridad que está a punto de caernos sin remedio y que, en definitiva, sólo supone un mal ejemplo de cómo hacer comedia.

Calificación: 3/10

  • Más información sobre «Mal ejemplo»
  • Tráiler español de «Mal ejemplo» 
  • Fotos de «Mal ejemplo» (30)
  • Notas sobre cómo se hizo
  • Crítica (4/10): Ni risas, ni entretenimiento, por J.R. Fernández
  • Reportaje: Paul Rudd se pasa a la comedia gamberra, por J. Revert
  • En las imágenes: Escenas de «Mal ejemplo» – Copyright © 2008 Universal Pictures, Relativity Media y Stuber/Parent Productions. Fotos por Sam Urdank. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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