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«Mal ejemplo»: Ni risas, ni entretenimiento

Críticas

«Mal ejemplo»: Ni risas, ni entretenimiento

No alcanzo a comprender cómo es posible que una película tan prescindible como «Mal ejemplo» se haya convertido en un éxito de taquilla en los Estados Unidos. Con un presupuesto inferior a los 30 millones de dólares, el filme ya ha rebasado los 67 en el mercado norteamericano, sumándose de este modo al numeroso grupo de insulsas comedias que recaudan más de lo que se merecen (¿alguien ha mencionado el nombre de Judd Apatow?). Lo peor de todo es comprobar que soy uno de los pocos que no defienden este tipo de cine, unas propuestas que, bajo mi punto de vista, carecen de inteligencia alguna y de las que ya nadie se acordará dentro de unos cuantos años.

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Los protagonistas de la película son, a ver si lo adivinan, un par de perdedores… Ambos se dedican a visitar colegios para de este modo vender unos refrescos al tiempo que advierten a sus alumnos de los peligros de las drogas. El caso es que uno, Wheeler, sólo parece interesado en acostarse con cualquier preciosidad que se le ponga por delante, mientras que el otro, Danny, siente que su vida está incompleta. Es entonces cuando se le ocurre que quizás todo cambie si le pide a su novia que se case con él, algo que no hace de una forma muy romántica, de ahí que ésta le dé una respuesta negativa. A causa de ello, se agria aún más su comportamiento y, junto con su amigo, se mete en un buen lío con las autoridades. Para no ir a prisión, los dos aceptarán cumplir no pocas horas de trabajo social, en concreto al lado de unos niños a los que, desde luego, en un principio no soportan.

«Mal ejemplo» es la mejor demostración de cómo no ha de escribirse un guión, topándonos con una historia supuestamente ocurrente que sirve como punto de partida para una serie de gags que no hacen gracia y para una sucesión de escenas que en ningún momento despiertan el entusiasmo del espectador. Ahora bien, como en la comedia actual están de moda los contenidos transgresores y aquí se han añadido unos cuantos, parece que eso es motivo suficiente como para poner por las nubes tan tontorrona propuesta. Lo curioso del asunto es que, al final, debajo de esa capa de bromas tan soeces como insulsas, sale a relucir un mensaje con cierta moralina que, personalmente, me deja bastante perplejo, pues se convierte en una contradicción con todo lo que hemos presenciado hasta el momento.

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Si tuviera que destacar algo positivo del filme, sería su ajustada duración (por suerte, aquí no sucede lo mismo que en títulos de similares características, caso de «Paso de ti» o, sobre todo, «Lío embarazoso»), aparte del buen hacer de Elizabeth Banks, quien, a pesar de tener un rol poco estimulante, sobresale con respecto a los protagonistas masculinos. Y es que, qué quieren que les diga, Seann William Scott no es precisamente santo de mi devoción, siendo sus limitaciones interpretativas tan evidentes que no es de extrañar que su carrera se haya quedado estancada y sólo lo veamos en esta clase de producciones. En cuanto a Paul Rudd, no sé si la apatía de su personaje se transmite también a su actuación, pero carece de carisma y se le ve bastante soso en su papel.

Calificación: 4/10

En las imágenes: Fotogramas de «Mal ejemplo» – Copyright © 2008 Universal Pictures, Relativity Media y Stuber/Parent Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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