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«Mamut»: Todo está conectado

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«Mamut»: Todo está conectado

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Lukas Moodysson invita a la conexión de todos los seres humanos a nivel físico o emocional. Una historia teñida de un cierto halo de desencanto, pero que encuentra en la libertad de interpretaciones del espectador una invitación a la esperanza.

Leo (Gael García Bernal) ha creado una exitosa empresa de videojuegos. Su esposa, Ellen (Michelle Williams) es una eminente cirujana. Tienen una preciosa hija de siete años, Jackie (Sophie Nyweide), y viven en un espacioso apartamento en Nueva York. Un viaje de negocios a Tailandia hará que se separen unos días, tiempo en el que ellos ─y, por ende, el espectador─ se conocerán mejor a sí mismos, integrados en el mundo que nos acoge a todos. “Mamut”, sexta película de Lukas Moodysson, toma su título de una carísima pluma que Leo recibe como regalo de su socio (Tom McCarthy), un artículo extrañamente bello, hermoso en su salvaje ostentación del lujo a partir de lo extinto. En cierto modo, define perfectamente las sensaciones de la película.

Habla Moodysson principalmente de la necesidad. La necesidad básica y la emocional, la imperiosa necesidad de estar en contacto con el otro cercano, íntimo, y de no perder la unión con el lejano, íntimo igualmente. De lo que realmente es necesario y lo que es superfluo y material, que se hace imprescindible a fuerza de la costumbre de tenerlo a mano. Presentada su historia como una suerte de tela que conecta a los personajes desde puntos opuestos en el globo, el cineasta plasma un sentimiento de humanidad socializada y global, sin distinciones más allá de la clase y la condición económica. Una búsqueda de armonía, sin embargo, conscientemente desencantada, impregnada de un halo de pesimismo que convierte la trama en una suerte de elipsis cuyos extremos, por idénticos, se tocan sin sugerir cambios o estatismos en los personajes.

Entre la arrogancia indie y la madurez artística, los rostros de un reparto estupendo ─García y Williams son punta de lanza comercial, pero a su misma altura brillan Marife Necesito, Run Srinikornchot o los pequeños Nyweide, Jan Nicdao y Martin de los Santos─ son examinados permanentemente por una cámara cerrada, curiosa ─constante en el trabajo del cineasta sueco─, que no quiere juzgar más allá de la ubicación de cada cual en una búsqueda de la felicidad difícilmente alcanzable. De la contraposición entre unos y otros surge el contenido social de la película, a base de encontronazos entre el Primer y el Tercer Mundo, idénticos en lo esencial pero en las antípodas del desarrollo. Una obra reflexiva, nítida, global, que invita a la revisión personal de cada espectador en lo tocante a sus preferencias y disposiciones vitales. Quién sabe si nuestros huesos formarán parte de una pluma dentro de cinco mil años.

Calificación:
6/10

En las imágenes: Fotogramas de “Mamut” © 2009 Memfis Film. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

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