“Marte (The Martian)”: Sí se puede

Escrito por el 04.11.15 a las 7:42

Una asombrosa historia de supervivencia. Una entretenida, divertida, emocionante e inspiradora película de ciencia-ficción que supone un nuevo paso adelante del género y reanima nuestra fe en la capacidad del ser humano para superar las adversidades a base de ciencia y sentido del humor, así como nuestra pasión por la exploración espacial como vía para expandir los límites de la Humanidad.

Marte (The Martian) - pósterEs realmente fabuloso que un gran director de cine siga haciendo películas a sus 77 años de edad y que además no deje de sumar nuevos proyectos en su agenda, pero aún lo es más si ese director se llama Ridley Scott, autor no sólo de dos indiscutibles obras maestras como “Blade Runner” (1982) y “Alien, el octavo pasajero” (1979), sino de una filmografía de calidad que ya había comenzado antes con “Los duelistas” (1977) —extraordinaria adaptación cinematográfica de la magnífica novela homónima de Joseph Conrad— y que prosiguió con otros títulos de referencia que ya forman parte de la Historia del Cine como “Gladiator” (2000), “Thelma & Louise” (1991) y “American gangster” (2007). Además, también ha firmado buenas películas como “El reino de los cielos” (2005), “Black Hawk derribado” (2001), “1492: La conquista del paraíso” (1992) e incluso las infravaloradas “Un buen año” (2006) y “Los impostores” (2003). Todo ello sin olvidarnos de “Prometheus” (2012), el ansiado regreso del cineasta al género de la ciencia-ficción que sirvió para ampliar de manera fascinante el universo del mítico xenomorfo, adentrándose en los misterios de la famosa nave alienígena, el space jockey fosilizado en su interior y el origen de aquellos intrigantes huevos a partir de los cuales surgiría la icónica y aterradora criatura que hoy todos conocemos. Por cierto, aunque ha estado nominado en tres ocasiones, Ridley Scott no tiene ningún Oscar, otro dato más en la interminable lista de agrabios de los premios más populares del cine. Una anécdota.

A un ritmo actual de película por año y tras el más bien prescindible paréntesis de “El consejero” (2013) y “Exodus: Dioses y reyes” (2014), el cineasta vuelve de nuevo a la ciencia-ficción para traer a la gran pantalla la novela original de Andy Weir, de cuyo libreto se ha encargado Drew Goddard, guionista de títulos como “Monstruoso” (2008) y “La cabaña en el bosque” (2012) que volverá a adaptar próximamente otra novela de ciencia-ficción —“Robopocalypse”, de Daniel H. Wilson— y que, de hecho, en un principio había sido pensado no sólo para escribir sino también para dirigir “Marte (The Martian)” antes de la llegada de Scott al proyecto.

Marte (The Martian)

La película nos propone una estancia en el planeta rojo con el astronauta Mark Watney (Matt Damon) como principal protagonista, un ingeniero mecánico y botánico perteneciente a la tripulación espacial de la Misión Ares III para el establecimiento de una base en la Acidalia Planitia dentro del Programa Ares de la NASA, esto es, el intento de la Humanidad de llegar a Marte, o lo que es lo mismo, la primera vez que el ser humano pisa otro planeta. Tras el éxito de las dos anteriores misiones, esta vez va a ocurrir un grave contratiempo: una fuerte tormenta obliga a abortar la misión. Durante la vertiginosa huida, Watney sufre un accidente y es dado por muerto; su cuerpo yace abandonado en el suelo marciano mientras sus compañeros emprenden el viaje de retorno al planeta azul a bordo de la Hermes, maravillosa nave espacial que coge el nombre del mitológico mensajero de los dioses —no en vano, su objetivo es navegar entre la Tierra (Gaia) y Marte (dios de la guerra)— y cuyo diseño recuerda a la Estación Espacial Internacional y a la Discovery 1 de “2001: Una odisea del espacio” (Stanley Kubrick, 1968). Pero Watney sigue vivo. Vaya, nos hemos dejado a alguien tirado en Marte. Houston, tenemos un (nuevo) problema.

«No voy a morir aquí»

Bebiendo de clásicos literarios de aventuras como “Robinson Crusoe” (Daniel Defoe, 1719) y “La isla misteriosa” (Julio Verne, 1874), así como de modernos dramas espaciales como “Apolo 13″ (Ron Howard, 1995) y “Gravity” (Alfonso Cuarón, 2013), “Marte (The Martian)” es la épica historia de un hombre aislado en un planeta desierto. Para sobrevivir, tendrá que recurrir a su ingenio y a la ciencia aplicada. Mark Watney es el primer ser humano que está solo en un planeta. Y también podría ser el primer ser humano en morir solo en un planeta, pero se ha empeñado en no aceptar este último honor, de modo que decide volcarse en el trabajo para encontrar el modo de seguir con vida. Y es que expandir los límites de la Humanidad conlleva sus dificultades y sus riesgos, más todavía cuando todo lo que hay a tu alrededor amenaza con matarte.

Matt Damon en Marte (The Martian)

“Marte (The Martian)” es una asombrosa historia de supervivencia, empeño, determinación y fe contra la derrota, dedicada a todos esos pioneros, héroes solitarios, hombres y mujeres que han hecho avanzar a la Humanidad con su ingenio, esfuerzo y sacrificio. Mark Watney es un Robinson Crusoe moderno, un ingeniero altamente cualificado, un ejemplo del afán explorador del ser humano y de su lucha por sobrevivir en un entorno hostil contra las aplastantes fuerzas de la Naturaleza. Mientras que en la novela Robinson Crusoe era un personaje que actuaba con tesón y bravura pero sin apenas razonamiento, la mayor cualidad de Watney es precisamente su capacidad para pensar e idear antes de actuar. Y si en la ya mencionada novela “Los duelistas” eran la vanidad y el orgullo lo que empujaba a sus personajes a no desfallecer y a resistir; y en las “Crónicas marcianas” (Ray Bradbury, 1950) primaba el pesimismo e incluso el terror por el uso autodestructivo de la ciencia; aquí, muy al contrario, juegan un papel crucial el optimismo y el sentido del humor.

«La comandante Lewis era quien estaba al mando. Yo solo era un miembro de la tripulación. El de menor graduación, de hecho. Solo habría estado “al mando” de la misión de haber sido el último que quedara. Mira por donde, estoy al mando.»

El año pasado hablábamos acerca de la teoría de la física newtoniana del amor que defendía “Interstellar” (Christopher Nolan, 2014) sobre el papel del amor no sólo como una emoción sino incluso como una forma de energía que une a las personas unas con otras como si de la fuerza de la gravedad se tratase. Pues bien, en “Marte (The Martian)” cobra especial importancia el sentido del humor como mecanismo de defensa, adaptación y supervivencia del ser humano frente a las adversidades, especialmente cuando todo parece estar en nuestra contra. Ya decía Nietzsche que «el hombre sufre tan terriblemente en el mundo, que se ha visto obligado a inventar la risa». En realidad, las emociones y el resto de respuestas de nuestra mente forman parte de nuestro ADN, y eso es por algo; precisamente, la primera batalla que ha de librar Mark Watney para seguir viviendo no es contra el entorno hostil de Marte, sino contra la desesperación, contra la opción fácil de rendirse. Sin duda alguna, esta película podría haberse planteado como una tragedia repleta de duras escenas llenas de dramatismo, pero, muy al contrario, se ha tratado como una emocionante e incluso divertida historia de superación, valentía y empuje para mostrarnos que la vida persevera y siempre encuentra un camino para abrirse paso a través de lo inhóspito, como la pequeña planta que crece en medio del suelo árido.

Matt Damon en Marte (The Martian)

“Marte (The Martian)” es todo un homenaje a la ciencia aplicada; de hecho, ha contado con una muy especial y estrecha colaboración de la NASA a casi todos los niveles, convirtiéndose en una de las películas de ciencia-ficción más creíbles de todos los tiempos. Aun así, no se libra de algunas libertades artísticas, como por ejemplo la fuerte tormenta del principio que obliga a abortar la misión cuando en realidad un fenómeno atmosférico de ese calibre es imposible en un planeta como Marte cuya densidad del aire no llega al 1% de la Tierra; y tampoco es real que el astronauta Mark Watney pueda moverse con la naturalidad que lo hace, como si estuviera andando en la Tierra, cuando la gravedad marciana es sólo un 38% de la nuestra. No obstante, narrativamente la película funciona a la perfección y está repleta de detalles y aciertos tan verosímiles, desde el guion al diseño de producción, que logra hacer sentir al espectador como si realmente estuviera en Marte, vibrando con cada uno de los retos superados por el protagonista y experimentando una estupenda aventura de supervivencia que supone otro nuevo paso adelante en el prestigio de la ciencia-ficción como género.

Desde que surgió a finales del siglo XIX de la mano de grandes autores como Julio Verne y H.G. Wells (por entonces sus obras se denominaban “novelas científicas”), posteriormente se popularizó como subgénero literario en los años 20, y finalmente explotó en la televisión y el cine a partir de los años 40 del siglo XX con el boom de la era atómica, la ciencia-ficción ha inspirado a la ciencia real del mismo modo en que la vida imita al arte, abriendo nuevos caminos que la imaginación alumbra y la curiosidad transita. Así, desde sus respectivas parcelas, creativos y visionarios imaginan lo que en el pasado hubiera parecido imposible para hacerlo realidad en el futuro. Por eso son bienvenidas películas como “Marte (The Martian)” dentro de un género tan fascinante como el de la ciencia-ficción, un género que se pregunta sobre la naturaleza del ser humano, sobre quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos, cuál es el sentido de la vida y nuestro lugar en el universo; un joven género que en el pasado se ha visto más ligado a la fantasía que a la ciencia, pero que va madurando y evolucionando hacia terrenos cada vez más serios y creíbles, como en este caso, referentes a la relativamente cercana posibilidad de pisar y colonizar Marte, una meta incluso más importante para la Humanidad que la que en su día supuso la llegada a la Luna. No parecen en balde todos los medios que se pongan en ese enorme desafío, incluyendo el estreno de películas como esta que fomenten entre la sociedad el espíritu aventurero y explorador del ser humano. Entre otras cosas, porque la supervivencia de nuestra especie depende de ello, porque no es sólo Mark Watney, somos todos nosotros y las generaciones futuras las que están en juego.

La nave espacial Hermes de Marte (The Martian)

En el fondo, “Marte (The Martian)” nos hace llegar el mensaje de que con ese mismo espíritu que en su día nos impulsó a salir de las cavernas, el ser humano progresará como especie mientras siga explorando a su alrededor y ampliando sus fronteras, tanto las físicas como las del conocimiento, porque viajar amplía no sólo las posibilidades de llegar a nuevos recursos sino también las perspectivas de nuestra mente. Atrás deberían quedar los debates sobre la conveniencia o no del gasto en exploracion espacial, porque lejos de ser un derroche, es una inversión, del mismo modo que lo es la inversión en investigación científica, en sanidad o en educación. Hay sin duda una larga lista de gastos que primero convendría eliminar antes que los que se destinan a salir de nuestro planeta, principalmente porque la mejor forma de encontrar soluciones a los problemas y limitaciones de aquí, es siempre ir más allá. Tanto es así, que el mundo tal y como lo conocemos en la actualidad simplemente dejaría de funcionar si no fuera por los satélites artificiales, comenzando por el mero hecho de estar leyendo ahora mismo este artículo por Internet: sistemas de comunicación, televisión, redes telefónicas e informáticas colapsarían sin su uso. Adiós a los móviles. Aparte, la investigación espacial ha supuesto infinidad de avances en electrónica, robótica e incluso medicina (de hecho, no podríamos hacernos una resonancia magnética, una ecografía o un TAC en un hospital si no fuera por ella). Hasta costumbres tan cotidianas como consultar la previsión del tiempo a través del smartphone dependen de los satélites meteorológicos y de telecomunicaciones. Y todo esto sin extendernos siquiera en lo más fascinante e inabarcable de todo, que es el conocimiento de las maravillas del universo que nos rodea, desde las asombrosas imágenes logradas con el telescopio espacial Hubble a partir de la década de los 90, hasta el reciente acercamiento de la sonda New Horizons al planeta enano de Plutón.

«La exploración es parte del ADN humano»

Por eso, tender un puente a Marte es una gran idea, más teniendo en cuenta la velocidad a la que estamos consumiendo nuestro planeta. No es casualidad la euforia que han provocado las nuevas pruebas de la existencia de agua en el planeta vecino, puesto que además se trata del planeta del sistema solar cuya atmósfera se acerca más a los parámetros de la terrestre, hasta el punto de que la comunidad científica considera posible en él la ecosíntesis, es decir, Marte se podría terraformar, convirtiéndolo en un lugar habitable para el hombre. Y sin necesidad de fantasear con tecnología alienígena como la de “Desafío total” (Paul Verhoeven, 1990). La vida es una continua huida hacia adelante. La otra alternativa es quedarnos aquí para siempre y hacer apuestas a ver con qué nos extinguimos antes, si con una guerra, una pandemia, un cambio climático, un cataclismo terrestre, el impacto de un asteroide o cualquier otra posible catástrofe; total, para que en el futuro una civilización extraterrestre descubra nuestro planeta y estudie nuestros restos igual que nosotros lo hacemos con los fósiles de los dinosaurios. Seríamos unas bonitas piezas de museo. Suena tentador, ¿verdad?

Matt Damon en Marte (The Martian)

Y quién mejor para interpretar a este moderno Robinson Crusoe en Marte que un Matt Damon que recoge el testigo de Tom Hanks (“La terminal”, “Náufrago”, “Apolo 13″) como estrella de Hollywood especializada en quedarse colgada en sitios —ya hicieron buenas migas cuando le rescató en “Salvar al soldado Ryan” (Steven Spielberg, 1998)— y que tras “Interstellar” (Christopher Nolan, 2014) y “Elysium” (Neill Blomkamp, 2013) suma su tercera producción seguida de ciencia-ficción en los últimos tres años, si bien no debemos olvidar otras películas de referencia como “El indomable Will Hunting” (Gus Van Sant, 1997), en la que Damon ya se encontraba encantado de solucionar problemas matemáticos, y, sobre todo, aquella propuesta minimalista y desoladora que protagonizó junto a Casey Affleck, “Gerry” (Gus Van Sant, 2002), en la que ambos intérpretes compartían mano a mano una devastadora odisea que ya supuso para el actor tener que enfrentarse al papel de un personaje cuya supervivencia pende de un hilo tras perderse en un desierto. Matt Damon sale más que airoso de la enorme responsabilidad que supone cargar con una abrumadora parte del peso actoral de una superproducción como “Marte (The Martian)” en la que, además, ha tenido que rodar casi todas sus escenas en solitario. Hace falta tener mucho carisma delante de la cámara para algo así. Un trabajo muy meritorio.

El reparto de secundarios no se queda atrás, incluyendo una notable presencia femenina en roles de importancia. Sin ir más lejos, la comandante de la Misión Ares III es nada menos que Jessica Chastain, maravillosa actriz que ya coincidió con Damon en “Interstellar”, y también encontramos a Kate Mara como otra de las astronautas de la tripulación de la nave espacial Hermes. Aquí no hay chicas florero, desde siempre en el cine de Ridley Scott han tenido una destacada presencia las mujeres de armas tomar, desde la admiradísima Ripley (Sigourney Weaver) de “Alien, el octavo pasajero”, a “La teniente O’Neil” (1997) que protagonizó una rapada Demi Moore, pasando por las inolvidables “Thelma & Louise” (Geena Davis y Susan Sarandon). Junto a ellas, intérpretes de la talla de Kristen Wiig, Jeff Daniels, Chiwetel EjioforMichael Peña Sean Bean integran el magnífico elenco de “Marte (The Martian)” en otro ejemplo de justa racionalidad: el progreso es cosa de todos.

Jessica Chastain en Marte (The Martian)

Si visualmente “Marte (The Martian)” es espectacular, musicalmente resulta también una auténtica gozada, con una buena banda sonora original de Harry Gregson-Williams que incluye un estupendo tema central (esta es la cuarta ocasión en la que el compositor colabora con Ridley Scott) y una evidente pero genial selección de grandes canciones de los años 70 que encajan a la perfección y cuyos títulos ya lo dicen todo, como “Don’t leave me this way” (Thelma Houston), “Starman” (David Bowie), “Waterloo” (Abba) o “I will survive” (Gloria Gaynor). De hecho, sólo con la discografía de Bowie ya se habría podido hacer una fantástica selección de temas para esta película, comenzando por las maravillosas “Space oddity”, “Life on Mars?” y “Heroes”, pero la elección de “Starman”, más aún para sonar en la sensacional escena en la que la nave espacial Hermes acude al rescate del astronauta Watney, es verdaderamente emocionante. Bravo, porque si antes explicábamos que el sentido del humor era un aspecto clave en el desarrollo de la historia, también es muy importante el papel de la música como acompañante de este héroe solitario con el que fácilmente nos podemos acabar identificando todos.

«There’s a starman waiting in the sky…»

Al fin y al cabo, “Marte (The Martian)” es una metáfora de nuestra soledad en el mundo y de nuestra pequeñez en la inmensidad del universo. ¿Te sientes a menudo como un astronauta en el espacio aun estando en mitad de un montón de gente? ¿Sueles tener la cabeza perdida en otro sitio? Lo más bonito de películas como esta es que, aunque no lo parezca porque vienen disfrazadas de mero entretenimiento, en realidad nos hablan de lo más grande y de lo más pequeño, de viajar hacia nuevos horizontes y encontrar nuestro lugar en el mundo. Quizá el truco no consista tanto en volver a poner los pies en la tierra sino en aprender a vivir en las nubes, en acompañar al capitán Barbarrubia y surcar junto a él las llanuras marcianas a bordo de su Rover para vivir una historia que nos inspire. Nuestro futuro está en las estrellas y la siguiente estacíón es Marte.

Marte (The Martian)

Una sugerencia final para quienes tengáis ganas de ver más metraje de “Marte (The Martian)” que no aparece en la película: no os perdáis las interesantes featurettes que rodó Ridley Scott, incluyendo un vídeo especial sobre el entrenamiento del astronauta Mark Watney, un tour por la nave Hermes con Matt Damon como guía, un divertido perfil psicológico de la tripulación del Programa ARES y una muestra de cómo el mundo pide el rescate del náufrago marciano.

Calificación: 8/10



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10 - seba card - 7:29 - 05.04.16

Demasiados recursos desplegados para un pobre argumento y actuaciones sin brillo ni alma.



9 - J.Luis - 12:40 - 09.01.16

La pelicula the martian tiene unas espectaculares fotografias espaciales y lo del planeta marte esta muy bien conseguido el argumento dela pelicula estara sacado de un echo real que devio de pasar hace años el protagonista dela pelicula se queda en marte por un acidente yes el robison crusoe de marte que trata de sobre vivir hasta que al final es rescatado toda una odisea espacial es un 7



8 - Jesus David - 16:57 - 04.01.16

Un hombre se pierde en marte. Me recuerda a “un hombre se pierde en una isla” (Naufrago). Marte es una pelicula sin espiritu, desenchufada por completo de la naturaleza humana ya que el personaje de Watney es humanamente irreal, a quien se le alaba por asumir con humor su situacion, pero lo cierto es que el tipo estaba metido en tremendo enrollo y su vida estaba en peligro. Nadie en sus santos cabales actua asi, y eso no tiene que ver con ver las cosas con humor. El tipo pasa casi un año sin hablar con nadie, solo, y al final su personalidad no ha cambiado en nada. El mismo que se perdio fue el mismo que volvió. Nada lo afecto. Se la gozo lindo en marte.

Se acuerdan del Chuck Nolan de Naufrago??. ¿El tipo que quedo solo en una isla casi 5 años pero que al poco tiempo de perdido habia empezado a enloquecer?, mas alla de haberse mantenido activo y buscando soluciones a su situacion. Cuando volvio era otro, habia cambiado, se habia vuelto introvertido, y estaba desubicado del mundo. Ese personaje era un ser humano que volvio del fin del mundo. El tal Watney fue de paseo a Marte y ni se dio cuenta…o peor, estaba loco antes de perderse y esa locura lo ayudo a mantenerse así de desenchufado de su propia humanidad.



7 - Carlos B. - 22:11 - 06.12.15

Estupenda película en la que la gran heroína es la ciencia. Se crítica mucho la actitud afable y optimista del personaje de Matt Damon, pero la película es acertada en mostrar como precisamente esta actitud positiva y recursiva es la que permite superar la adversidad y sobrevivir esta odisea contemporánea.

Interesante además que la cinta es cuidadosa en no caer en el maniqueísmo de poner a un villano que se contraponga a los ideales y deseo de salvar al protagonista. Los argumentos del personaje de Jeff Daniels, si bien son crudos, no por eso dejan de tener sentido.

Finalmente, Jessica Chastain es un papel de líder del grupo es analítica sin perder su humanidad. La película se esmera también por mostrar porque todos estarían dispuestos a arriesgar sus vidas por salvar la del personaje de Matt sin que se vea sobreesforzado o inverosímil.

En definitiva una de las mejores películas del 2015 y muy merecidos los rumores de Oscar.

Carlos B.
http://www.raciocine.net



6 - Felipe - 11:15 - 15.11.15

No me gustó nada. Está bien que una persona se arme de sentido del humor en un caso así, pero que no hagan creer al espectador que se está divirtiendo mientras planta patatas contando chistes al ritmo de música discotequera… Además, muy pronto la NASA toma contacto con el superviviente, lo que aumenta la sensación de que este señor está de picnic en un país exótico. Todo ello trae consigo que sea una película emocionalmente plana. Se sabe el final feliz desde el comienzo. Lenguaje técnico-científico sin parar, de modo que uno no tiene ni idea de lo que están planeando o haciendo… El montaje en paralelo (acción en Marte junto a acción en la Tierra) la hace carecer aún más de algo de tensión dramática y de emoción. Película plana, plastificada, de relojería. Película fallida. La canción de Abba “Waterloo” muy bonita.



5 - flaxman10 - 13:02 - 10.11.15

Totalmente de acuerdo con ROBERTO T. y Jon .



4 - ROBERTO T. - 14:44 - 08.11.15

Lo mejor de la película es la crítica a la NASA, el hecho de que su cohete explote por haberse saltado la fase de inspeccion es un guiño a las explosiones del challenger y columbia de las que la NASA parece no haberse recuperado. Tambien me parece muy acertada la inclusion de los chinos, sustituyendo a la clasica Russia como poder emergente y aliado en este caso. Lo peor de la peli es el supuesto de que no pueden comunicarse al principio con el mas que por Hexadecimal, eso se cae por su propio peso, sobre todo en las escenita en la que sale con unos carteles clavados en el suelo poniendo YES o NO, en vez de hacer eso, podia haber escrito directamente un mensaje sin tener que andar con la explicación supertécnica científica de turno.
Lo mejor es el tono de la película, aunque en ningun momento me transmitió sensación de agobio o soledad, porque de alguna forma se intuye desde el principio que el final será feliz. Aún así, sin ser suprema, gran película con dosis de novedad. Ah saludos a Go-PRo y Cisco Systems, que menuda publicidad se marcan en la película.



3 - Carlos T - 23:51 - 06.11.15

La pelicula es una condensación de una muy buena novela, y como no es posible meter todo lo que explica la trama, hay coasas que han tenido que recortar. Sin embargo, en la novela (que si sale la angustia de estar solo) sobresale la positividad y el buen humor. Para mi, una excelente pelicula y una mejor novela.
¿Americanismo rancio? Creo que te equivocas, Jon, es ciencia en estado puro…y bastante de entretenimiento con alguna licencia artistica, por supuesto.
Aconsejo verla y despues leer la novela.



2 - sergi - 20:28 - 06.11.15

Y yo no podria estar mas en desacuerdo con tu “critica”, comentario, lo que sea, Jon. Esta muy bueno que el guion haga eso: que el protagonista se maneje con optimismo y humor en su “odisea”. Eso para mi le da una especie de aire fresco en cuanto peliculas de supervivencia. Y el plus lo aporta Damon en su capacidad de transmitirselo al espectador de manera sencilla y justa. Y “mediocre Cuaron”? La cereza del postre. Saludos, “critico de cine”.



1 - Jon - 21:30 - 05.11.15

No puedo estar más en desacuerdo con la critica. Solo se salvan los efectos especiales. Matt Damon parece que se lo pasa pipa durante su odisea.¿Donde esta la angustia que cualquiera en su situacion tendria que sufrir? La credibilidad brilla por su ausencia, el filme parece una exhibicion de americanismo rancio y de ciencia enlatada para todos los publicos patrocinada por la NASA. Solaris de Tarkovsky le da mil vueltas. Hasta la apreciable Gravity del mediocre Cuaron es mucho más honesta.



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