“Martha Marcy May Marlene”: La soledad acompañada

Escrito por el 21.04.12 a las 18:30

Sean Durkin nos mete el miedo en el cuerpo con una película inquietantemente bien filmada, presidida por una Elizabeth Olsen que abarrota de capas emocionales un personaje destruido anímicamente desde su necesidad de pertenecer a un grupo.

Martha (Elizabeth Olsen) tiene dos familias. Y varios nombres. Sean Durkin debuta en el largo con “Martha Marcy May Marlene” (ver tráiler), propuesta cien por cien indie en fondo y forma ─aunque técnicamente es un poco más estándar de lo habitual en estos casos─ que se hizo con el premio al Mejor Director en Sundance, entre otros halagos principalmente provenientes de asociaciones de críticos americanas. Una vez vista y sufrida/disfrutada, la verdad es que también podría haber rascado perfectamente alguna nominación en la última edición de las estatuillas doradas. Pero bueno, todo no va a ser; sea como fuere, un fantástico ejercicio artístico, un drama hipnótico con los mecanismos de la mente, el dolor y la soledad como motores impulsores.

«Sé que lo vives como si hubiese pasado algo malo. Pero no lo ha sido». Turbadora, incómoda, espesa, la película presenta una perfecta conjunción natural entre lo que propone el libreto, también firmado por Durkin, y el trabajo tras las cámaras. Porque si la historia es de por sí soberanamente inquietante en la presentación de una figura central destruida anímica, física y emocionalmente, necesitada de pertenecer a un grupo ─como todos, en mayor o menor medida─, el realizador borda el uso que hace del objetivo, con sus juegos con el campo, con la profundidad, con los enfoques y desenfoques, salpicado todo de lentísimos zooms que aportan una nota de potenciación terrorífica a una narrativa lenta, consciente, punzante e inteligentemente intercalada de flashbacks escalofriantes.

Sin apenas acompañamiento musical ─que sí sonoro, en una edición que a veces incluso se come las conversaciones─, con una gran fotografía –sin esos granos excesivos que tantas veces saturan este tipo de producciones─ y un montaje cortante y descarnado, “Martha Marcy May Marlene” eleva definitivamente su consideración general gracias a una magnífica Elizabeth Olsen, que abarrota de capas su personaje, eje absoluto de todo el conjunto, desde un apabullante equilibrio emocional que infesta de miedo, desasosiego, emoción, candor y paranoia una obra circular y sin epílogo aparente, ajena a cualquier felicidad definitiva. Y nos rendimos ante la capacidad de John Hawkes para meternos el miedo en el cuerpo. Muy, muy bien.

Calificación: 8/10

Imágenes de “Martha Marcy May Marlene”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2011 Fox Searchlight Pictures, Maybach Cunningham, Filmhaven Entertainment, Borderline Films y This Is That. Todos los derechos reservados.



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2 - Vicente Adelantado Soriano - 5:46 - 30.04.12

**************SPOILERS********************
Creo que sobre esta película se está derramando excesiva palabrería. Parece que el director ha caído bien, y, por lo tanto, puede hacer lo que dice el refrán: cría fama y échate a dormir. Supongamos que la película va a verla espectador ingenuo, que no sabe nada más allá de lo que le van mostrando las imágenes. Perplejo se preguntará entonces quién es ese grupo de gente joven con el que está Martha al principio de la película. ¿Qué se proponen? ¿Qué buscan? ¿Son idealistas en busca de un paraíso perdido? ¿Por qué esa separación de sexos a la hora de la comida si luego comparten camas, mujeres y hombres? ¿Qué sentido tiene la escena de los revólveres, el tiro al blanco, matar a los gatos, amenazar a un compañero con el arma, etc.? Y, sobre todo, ¿por qué está Martha allí? ¿De qué huye? ¿Por qué? ¿Y por qué matan al señor dueño de la casa en la que entran? ¿Y para qué entran? ¿Para robar? ¿Para cometer un crimen ritual? Todo son preguntas y más preguntas que, en la película, no obtienen ninguna respuesta. Pues una vez más, y parece que es lo que ahora se estila, se van amontonando imágenes y más imágenes sin que unas expliquen ni expliciten a las otras. Suponemos que el coche que sigue a Martha y a su hermana, al final de la película, cuando llevan a aquella a una residencia, es el del jefe de la secta, que sale tras ella. Pero, claro, el coche no lo hemos visto antes, ni tampoco aparece la imagen del líder… Sinceramente, a la película le falta profundidad, le sobran metros, y adolece de diálogos, de un buen intento de búsqueda y profundización. Comparar esta película con alguna de Haneken, ¿La cinta blanca, por ejemplo? cuanto menos nos parece un poco peregrino y traído por los pelos. No olvidemos las continuas referencias a la educación recibida en la película de Haneken. Y sí, existe la violencia por la violencia. Pero una película no es la vida. Tal vez deba ser un intento de explicación de ciertas cosas de la vida. Y a veces se acierta, y a veces queda todo en una amalgama de imágenes sin grapar y sin profundidad. Tal es la visión de un espectador ingenuo, que se sintió defraudado.



1 - matmo - 10:49 - 27.04.12

Otro ejemplo más de ese cine norteamericano independiente ajeno a convencionalismos y poco complaciente que viene asaltando las carteleras últimamente. Servida en una enrarecida bruma de espesor e inquietud, “Martha Marcy May Marlene” disecciona fríamente y con el bisturí de Haneke la huella que dejan en el alma el miedo y el abuso. Mi reflexión más extensa en: http://elcadillacnegro.com/2012/04/27/martha-marcy-may-marlene-miedo-y-paranoia/



 
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