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«Memorias de un zombie adolescente»: El amor que todo lo puede

Críticas

«Memorias de un zombie adolescente»: El amor que todo lo puede

Bobada pútrido-romántica que tarda más bien poco en desenmascarar su verdadera naturaleza comercial. Incluso como zombie, Nicholas Hoult se confirma como uno de los actores más sosos de las nuevas generaciones de Hollywood.

R (Nicholas Hoult) es un muerto viviente de lo más especial. Cuando en su no-vida aparezca Julie (Teresa Palmer) lo va a ser aún más. Teníamos ganas de echarle un vistazo a “Memorias de un zombie adolescente” (ver tráiler) ─delirante, nostálgicamente psicotrónica traducción del original “Warm bodies”, “cuerpos calientes”─, por su temática misma y por encontrar tras las cámaras a Jonathan Levine, responsable de la fantástica “50/50” (2011). El resultado de esta adaptación de la novela de Isaac Mation es abiertamente decepcionante, la verdad, aunque es innegable que encontrará su público entre los adictos al amor cinematográfico ─del Cupido más putrefacto, entrando en terrenos más específicos─ y entre aquellos a quienes no les guste especialmente el cine de zombies.

Nicholas Hoult en "Memorias de un zombie adolescente"

«No debería exigirme tanto. Todos estamos muertos». Un buen prólogo, aciertos aislados casi en forma de sketches aleatorios, y punto. No hay más en una historia demencialmente desbaratada, sin sentido ni pies ni cabeza alguno y que no se preocupa en absoluto por exponer la más mínima coherencia interna o estructural dentro de sus postulados ─¿para qué dicen que los zombies no pueden hablar ni correr, si hablan y corren desde el principio? ¿por qué los huesudos, presentados como la degradación definitiva, son tan poderosos? ¿por qué no hay sensación alguna de apocalipsis global?─, centrada única y exclusivamente en desarrollar la idea de que el amor todo lo puede. Todo. Literalmente. Muy bonito, pero en este caso muy aburrido a lo largo de casi dos horas de reiteraciones narrativas camino de una pulsión antivital altamente insatisfactoria, obviando incluso su (forzosa) ñoñería progresiva.

Teresa Palmer y John Malkovich en "Memorias de un zombie adolescente"

El espectro técnico está bien, con una buena dirección, edición, fotografía y banda sonora, lo que no hace sino subrayar aún más la sensación engañosa de un producto cuya simpatía emerge, tramposamente, de lo en serio que parecen tomarse los responsables de la propuesta la bobada que nos están enchufando. Nicholas Hoult se confirma como uno de los rostros más sosos de la juventud hollywoodiense ─por encima de su papel de cadáver ambulante, se entiende─, Teresa Palmer cumple como objeto de deseo y elemento exhumador del alma colectiva, y John Malkovich se hace con un cheque con la facilidad correspondiente; Rob Corddry tiene un papel algo más extenso, así que tiene que esforzarse un poco más para pasar por caja. Aquí está “Memorias de un zombie adolescente” para el que la quiera, por supuesto; nosotros nos quedamos con “Tromeo y Julieta” (Lloyd Kaufman, 1996). 

Calificación: 3/10

Imágenes de “Memorias de un zombie adolescente” © 2013 Make Movies, Summit Entertainment y Mandeville Films. Foto por Jonathan Wenk. Todos los derechos reservados.

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