Síguenos

«Mi nombre es Harvey Milk»: El movimiento gay por delante del personaje

Críticas

«Mi nombre es Harvey Milk»: El movimiento gay por delante del personaje

Los últimos años de vida de Harvey Milk y la causa del movimiento gay se mezclan y confunden en esta apología del primer político abiertamente homosexual que accedió a un puesto público en Estados Unidos, como concejal de San Francisco. Es la historia recogida ya en el oscarizado documental «The times of Harvey Milk» en 1985, ahora llevada a la ficción por Gus Van Sant. «Mi nombre es Harvey Milk» arranca con la noticia del asesinato del político, a quien el director cede a continuación el micrófono para que nos cuente su lucha política y social en pro de los derechos de los gays. La película se construye, por tanto, como un largo flashback en el que conocemos su decisión de «salir del armario» para pelear contra cierta discriminación laboral e intolerancia social, a partir de su participación en política. En realidad, asistimos a la salida a la escena política del movimiento, siguiendo una estrategia en la que supieron sacar partido de la férrea y dura oposición, a la vez que sus miembros se cohesionaban y adoptaban posturas más abiertas y beligerantes.

mi-nombre-es-harvey-milk-julio-1.jpg

La recreación de los años setenta que hace Gus Van Sant con vestuario, decorados y fotografía hace que el espectador se introduzca rápidamente en la película, que respire un clima de tensión y cambio en el que nuevos sentimientos luchan por abrirse hueco y despertar contra la tradición imperante. Esos primeros momentos de asentamiento en el barrio de Castro de San Francisco junto a su amante Scott Smith son quizá lo mejor de la cinta, cuando la narrativa avanza más libremente y sin entretenerse en discursos ni explicaciones, cuando la fotografía marca una moda y un estilo de vida con un grano grueso, cuando unas fotos fijas detienen la película para fijar la memoria de una época. Más tarde, ya inmerso en la campaña política, el director de «Elephant» deriva hacia el cine abiertamente militante para hacer suya la causa gay y dibujar caricaturas entre sus oponentes, a la vez que se abona a una narrativa convencional clásica y sin vanguardismos estéticos, sólo con algunos destellos de calidad en el lenguaje visual —como cuando «fagocita» la pantalla en multitud de imágenes para mostrar la movilización del movimiento en época electoral—. El carácter panegírico se consuma con un final de exaltación a la esperanza y a la lucha por las libertades sin violencia, que suena a discurso doctrinario del propio director, quien parece haber recogido el testigo —el micrófono— del difunto Milk.

mi-nombre-es-harvey-milk-julio-2.jpg

La historia tiene fuerza porque la capacidad de Gus Van Sant para contar historias y marcar los ritmos narrativos es incuestionable. Pero sobre todo porque un gran actor como es Sean Penn da a su personaje toda la humanidad para cautivar al espectador con su testimonio ante la grabadora, todo el sentimiento ante las injusticias o la astucia en el quehacer político, y toda la energía que necesita para coger el megáfono y alentar a las masas. Bajo la piel de Sean Penn, Milk se convierte en un dechado de virtudes, tan inteligente y cariñoso como tolerante y dispuesto al diálogo. Su personaje encarna un perfil mucho más rico y atractivo que el del concejal Dan White (Josh Brolin), otro luchador temperamental pero con demasiados intereses personales. Totalmente opuestos son sus rivales en campaña, la cantante activista o el político fundamentalista, planos en su retrato y primarios en su discurso —presentado él incluso tartamudeando en el debate—. En la misma línea hagiográfica, el director suaviza y casi anula las relaciones tempestuosas que Milk tuvo por Scott —poca presencia y relevancia tiene James Franco— y que provocaron su ruptura, mientras que ensalza sus sentimientos con la tragedia de un absorbente y desequilibrado Jack Lira —Diego Luna exagera un tanto a su personaje aunque matiza la imagen del homosexual y la aleja del estereotipo—.

mi-nombre-es-harvey-milk-julio-3.jpg

Una historia contada desde la perspectiva del protagonista para su propia gloria, que se alarga un poco en unas campañas políticas repetitivas, que no pierde su fuerza aunque se conozca el desenlace gracias a la conseguida ambientación y a una excelente interpretación, que se esfuerza por hacer suyo el lema de Milk al iniciar sus mítines —«vengo a reclutaros»— y que viene a sumarse al debate y campaña que ahora mismo está en la calle.

Calificación: 6/10

  • Más información sobre «Mi nombre es Harvey Milk»
  • Tráiler español de «Mi nombre es Harvey Milk»
  • Fotos de «Mi nombre es Harvey Milk» (30)
  • Notas sobre cómo se hizo
  • Crítica de José Arce
  • Crítica de Joaquín R. Fernández
  • Crítica de Almudena Muñoz Pérez
  • Noticias relacionadas
  • En las imágenes: Escenas de «Mi nombre es Harvey Milk» – Copyright © 2008 Focus Features, Axon Films, Groundswell y Jinks/Cohen Company. Fotos por Phil Bray. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

    Continue Reading
    Publicidad

    Novedades destacadas

    Guía de películas

    A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z 1
    Subir