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Críticas

«Mi nombre es Harvey Milk»: Una buena película con unas deslumbrantes interpretaciones

A pesar de que defiendo los trabajos comerciales de Gus Van Sant, caso de «Descubriendo a Forrester», «El indomable Will Hunting» o incluso la injustamente maltratada «Psycho (Psicosis)» (un experimento que al menos sirvió para confirmarnos, si es que alguien todavía lo dudaba, que Alfred Hitchcock era un cineasta sin igual), no puedo decir lo mismo de sus propuestas de carácter independiente. La última que he visto de este realizador es «Last days», un auténtico tostón que no había por dónde cogerlo. No es de extrañar que me enfrentara con temor al visionado de «Mi nombre es Harvey Milk», una cinta presupuestada en veinte millones de dólares que, salvo que los Oscar® lo eviten, no está destinada a convertirse en un abrumador éxito de taquilla.

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El filme es un biopic de Harvey Milk, iniciándose cuando éste llega desde Nueva York a San Francisco a comienzos de la década de los 70, ciudad en la que abre una tienda de cámaras de fotos junto a su pareja, Scott Smith. Gracias a su carisma, y tras unos cuantos intentos, consigue que lo elijan para un cargo público, todo ello sin ocultar su orientación sexual y luchando en todo momento para que se respeten los derechos de los gays, a quienes se les quería prohibir, por ejemplo, que ejercieran de profesores. Por supuesto, la película aborda estas cuestiones, posando también su mirada en todos aquellos que rodeaban a este individuo de arrolladora personalidad y en Dan White, el hombre que finalmente lo asesinó.

He de reconocer que durante la primera media hora del filme no estaba del todo satisfecho con lo que observaba en la pantalla. Van Sant utiliza planos un tanto pretenciosos, caso de esa fijación en los ojos del protagonista y de su amante antes de que hagan el amor. Temía, pues, que la forma se comiera al contenido. Sin embargo, visualmente la película alcanza un adecuado equilibrio según avanza su metraje, desarrollándose con bastante agilidad todos los acontecimientos que podrían resultar más engorrosos para el espectador (los debates políticos, por poner tan sólo un ejemplo). Además, la mezcla de imágenes reales ayuda a dotar a la cinta de una mayor credibilidad, tal y como sucede en el instante en el que Dianne Feinstein anuncia que el alcalde Moscone y que Harvey Milk han sido asesinados. No obstante, la relación del protagonista con sus parejas queda un tanto desdibujada, son meros retazos, de igual modo que se echa en falta en el relato algunas indicaciones de cómo era este personaje antes de llegar a San Francisco.

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No hay duda de que nos hallamos ante una buena película, pero de niguna manera me atrevería a calificarla de sobresaliente (a excepción de algunos de sus pasajes, como cuando la cámara nos muestra los asesinatos que comete White). De hecho, en ocasiones uno tiene la sensación de que es el reparto el que principalmente sustenta la calidad de esta propuesta cinematográfica. Así, Sean Penn está magnífico y no cae en la sobreactuación, pero igual de brillantes se muestran James Franco y Josh Brolin. Por si ello no fuera suficiente, el plantel se completa con una serie de actores secundarios que llevan a cabo una estupenda labor: Emile Hirsch, el televisivo Victor Garber o Joseph Cross son una buena prueba de ello.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «Mi nombre es Harvey Milk» – Copyright © 2008 Focus Features, Axon Films, Groundswell y Jinks/Cohen Company. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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