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«Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres». En Europa también se hacen de estas…

Críticas

«Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres». En Europa también se hacen de estas…

Demostración de que aquí en Europa, cuando hay voluntad e ideas claras, también se puede hacer cine comercial solvente. Cine de entretenimiento que entretiene, un thriller de suspense que por momentos asusta y, por momentos, intriga.

Ante la imposibilidad manifiesta de esquivar los prejuicios, quizá no sea mala alternativa la de, al menos, confesarlos abiertamente: no conjurarlos, pero, delatándolos, se pone al lector sobre aviso. En mi caso, y para el supuesto que nos ocupa, no puedo negar que siempre comparezco con cautela más cercana al recelo que a la prudencia a la llamada de una adaptación cinematográfica de un texto literario de fuerte tirón comercial. Y esto, con independencia de que el texto me resulte conocido o no —en este caso no lo conozco, pero eso no merma mis prevenciones—. Pero tampoco me duelen prendas en reconocer cuándo las cautelas y prevenciones señaladas quedan satisfactoriamente «desactivadas», y he de confesar que así me ha sucedido contemplando la transposición a la pantalla que el sueco Niels Arden Oplev ha hecho de la primera entega de la trilogía Millenium escrita por su compatriota Stieg Larsson, “Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres”. Un filme tenso, compacto, impactante y entretenido; un producto al que sus servidumbres —no en balde, se trata de una película destinada al consumo de un público de amplísimo espectro, tanto como lectores ha tenido su novela de base— no arrastran por debajo de la línea en que lo sitúan sus evidentes virtudes narrativas y su absoluta solvencia para, a lo largo de su más que generoso metraje, no defraudar a aquel que se acerque sin los ya confesados prejuicios.

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No significa lo anterior que nos hallemos ante una obra maestra, ni muchísimo menos. «Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres» se mueve en unos parámetros que la alejan de aspirar a tal condición, pero no por ello cabe ser cicatero con sus méritos, entre los cuales habría que señalar, fundamentalmente, lo bien que conjuga el nervio central de su trama. Este configura un thriller convencional (de investigación de un supuesto crimen cometido años atrás, acerca del cual se despliega un seguimiento meticuloso y pormenorizado), y sus subtramas de relaciones personales, en las que se contraponen los mundos diferentes de, por un lado, la pareja protagonista (seres a contracorriente de su mundo circundante, refugiados tras una parafernalia informática que los protege casi tanto como señala sus vulnerabilidades afectivas) y, por otro, la rica y putrefacta familia (en la mejor tradición del cine nórdico, aunque falten las profundidades y disquisiciones metafísicas) acerca de la cual se desarrollan los hechos investigados.

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A ello cabe sumar un pulso y vigor narrativos bastante elevados, que hacen que el desarrollo de la trama no flaquee en ningún momento —algo nada sencillo en un filme de 150 minutos, si bien gracias a la escasa dispersión argumental, con apenas cabida para alguna digresión puntual, como el episodio de Lisbeth Salander con su tutor—, y una labor de ambientación y tratamiento formal de la imagen bastante aseada, con poco margen para hallazgos deslumbrantes, pero denotativos de un especial cuidado en que la producción resultante tenga cierto lustre. En cuanto al aspecto interpretativo, tampoco hay ningún descubrimiento que vaya a remover los cimientos del star-system más allá del impacto (más por su imagen física) que puede provocar una estrambótica Noomi Rapace encarnando discretamente a la heroína de la historia, pero en general todos cumplen eficazmente con los roles encomendados.

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Estamos, en suma, ante la demostración de que aquí en la vieja Europa, cuando hay voluntad e ideas claras, también se puede hacer cine comercial solvente. Un producto de entretenimiento que entretiene, un thriller de suspense que por momentos asusta y, por momentos, intriga. Una película que en definitiva consigue, sin deslumbrar pero con eficacia, los objetivos que se propone. A eso, en mi pueblo, se le llama un éxito. ¿Ustedes, amigos lectores, lo llamarían de otra manera…?

Calificación: 7/10

En las imágenes: Escenas de «Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres» © 2009 Nordisk Films, Sveriges Television, Yellow Bird Films y ZDF Enterprises. Fotos por Knut Koivisto. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

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