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«Misión: Imposible – Nación Secreta». Ethan Hunt es lo más

Críticas

«Misión: Imposible – Nación Secreta». Ethan Hunt es lo más

La quinta entrega de la saga funciona perfectamente como entretenimiento mainstream, anclando aún más los pilares de su esencia: espectáculo y rigor formal + espíritu añejo y fiel a sus orígenes televisivos. Ethan Hunt es lo más.

El FMI está disuelto. Bah, como si le importara a Ethan Hunt (Tom Cruise) y el resto de la pandilla (Jeremy Renner, Ving Rhames, Simon Pegg). Porque ellos buscan un bien mayor: el de entretenernos a todos. Dos décadas después, Tom Cruise se demuestra en plena forma retomando a su más exitoso personaje con «Misión: Imposible – Nación Secreta», quinta entrega de la saga que le confirma como el Hansel de los súper espías: ¿sabe lo que está vendiendo? ¡No! ¿sabe lo que está haciendo? ¡No! Pero está aquí, y va dar lo mejor de sí mismo. Ethan Hunt sigue siendo lo más, y afortunadamente para el espectador va sobrado en términos palomiteros para hacérselo pasar bien a salvo del calor desde el cómodo fresquito -a veces excesivo- de una sala de cine.

Misión: Imposible - Nación Secreta

«¿Lo entiendes ahora?». Con Christopher McQuarrie a los mandos la saga pierde personalidad -De Palma, Woo, Abrams y Bird dejaron más incrustada su impronta-, pero mantiene su notable nivel artístico-industrial al tiempo que gana en humor y se ancla, aún más, a la propia esencia del serial, espectacular en sus formas y desarrollo pero añejo en su poso, retro y fiel a sus orígenes televisivos pese a todo. Un divertido galimatías lleno de piruetas, trampas, traiciones, dobles intenciones, cachivaches hilarantes, máscaras -para Benji no- e incluso una pata de conejo… La lucha contra la mayor némesis -a lo Marvel: se trata del reverso tenebroso y oscuro de los protagonistas- de estos elegantes héroes de hoy tiene de todo, la verdad. Y su ritmo vuela.

Misión: Imposible - Nación Secreta

Tom Cruise tiene 53 años, ese dato basta para analizar su trabajo: su entrega es brutal, como siempre, y lleva el personaje, eterno aventurero, niño grande, en los genes. Fin. El resto del reparto se analiza en términos mainstream con inquietante facilidad: Jeremy Renner, que tiene su propia franquicia en otra major, participa menos; Simon Pegg, que tiene su propia franquicia en casa, participa mucho más. Y no falta ese machismo manso, que responde al furor carnal de la taquilla mundial: pibón fuera (Paula Patton), pibón dentro (Rebecca Ferguson); total, les queda igual de bien el traje ceñido y reparten leña con el mismo estilo. Es lo que hay. A pasarlo bien, y a agarrarse, que vienen curvas a lo largo y ancho del globo.

Calificación: 7/10

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