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«Moneyball: Rompiendo las reglas». Steven Zaillian con toques de Aaron Sorkin

Críticas

«Moneyball: Rompiendo las reglas». Steven Zaillian con toques de Aaron Sorkin

Pese a la presencia de Zaillian y Sorkin en el guion, «Moneyball: Rompiendo las reglas», es una película que ni molesta ni fascina, una historia de superación no especialmente interesante. Incomprensibles sus seis nominaciones a los Oscars®.

Steven Zaillian y Aaron Sorkin firmando un guion. Sobre el papel, una propuesta que estimula las papilas gustativas de cualquier amante del cine. Y no es para menos, porque reunir en un mismo libreto a dos de los escritores más influyentes del audiovisual norteamericano de las últimas décadas no es poca cosa. Pero claro, luego llega la realidad, y contar con dos grandes no significa que el resultado sea doblemente inmenso. De hecho, más bien suele pasar lo que aquí: que los puntos fuertes del estilo de cada uno de ellos ejercen de compensación del otro, hasta que la narración termina convertida en una planicie sin demasiados momentos de interés.

«Moneyball: Rompiendo las reglas» (ver tráiler y escenas) pasa ante nuestros ojos como esos hilos musicales que ni molestan ni fascinan, una historia más de superación no especialmente memorable. Algo que no sería terrible si lo comparamos con la mayoría de los bodrios que llegan cada semana a la cartelera, pero catastrófico si nos ponemos en el lugar de alguien que haya pagado la entrada atraído por el cartel que nos informa de que esta cinta tiene seis nominaciones a los Oscars®. Ahí ya entramos directamente en el terreno de lo incomprensible.

Y es que si habláramos de algo más modesto podríamos ser incluso magnánimos con una cinta que, al menos, rehúye los efectismos tan caros a los melodramas que rondan la estatuilla. Pero es que, de tanto rehuirlos, se convierte en un mecanismo frío que, quizá, disfruten de manera especial los amantes al béisbol, colectivo poco nutrido en nuestro país. Pero uno tiene la sospecha que ni así. Aquí pesa más la influencia de Zaillian que la de Sorkin, hasta el punto de que por momentos —quizás los más atractivos de la cinta, por otra parte— hollamos terreno conocido, el de su ópera prima como director, «En busca de Bobby Fischer» (1993). No hay más que ver que el Billy Beane interpretado por Brad Pitt parece el reverso, ya crecido, del Josh Waitzkin que encarnara el joven Max Pomeranc en aquella. Si uno se preguntara qué hubiera pasado si la decisión del precoz campeón de ajedrez hubiera sido la contraria, bastaría como respuesta los flashbacks de la película que aquí nos ocupa.

Porque del universo de Sorkin no queda demasiado, en todo caso su fe en cómo un equipo dirigido por alguien incapaz de ir en contra de sus ideales alcanza, contra todo pronóstico, un éxito además revestido de una incontestable calidad moral. Pero si busca usted sus fascinantes diálogos, vertiginosos y difíciles de aprehender en unos subtítulos, mejor hágalo en otro sitio o revisite algún capítulo de las primeras temporadas de «El ala oeste de la Casa Blanca» (1999-2006). Aquí sólo encontrará poses de un Brad Pitt que ha puesto el piloto automático pero que nunca podrá aproximarse al retrato de un aparente mediocre que su amigo George Clooney borda en «Los descendientes» (Alexander Payne, 2011). Y ya que entramos en este terreno, digámoslo claro y llevémonos las manos a la cabeza mientras nos preguntamos cómo es posible que Pitt opte al Oscar® como Mejor Actor Protagonista cuando ni siquiera está nominado Leonardo DiCaprio por «J. Edgar» (Clint Eastwood, 2011).

Calificación: 5/10


Imágenes de «Moneyball: Rompiendo las reglas», película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2011 Michael De Luca Productions, Scott Rudin Productions y Specialty Films. Todos los derechos reservados.

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