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«MS1: Máxima seguridad». McClanes y Grubers

Críticas

«MS1: Máxima seguridad». McClanes y Grubers

“MS1: Máxima seguridad” es una película ansiosa por parecerse a sus referentes. Un simulacro en órbita de «Jungla de cristal» que no consigue labrarse una identidad propia y que en realidad carece de la locura de la que presume.

Un tipo duro y honrado que suelta punch lines a la mínima. Villanos sociópatas que aprietan el gatillo, también a la mínima. Una pija idealista que debe ser rescatada —y de paso, incorrectamente seducida— por el sardónico héroe. Una fortaleza inexpugnable y repleta de enemigos brutales. Un colega cómplice en el exterior que guía sus pasos mientras los poderosos quieren dar carpetazo al asunto volando todo por los aires. Una misión suicida con cuenta atrás. Un productor que quería su propio John McClane y sus propios hermanos Gruber, lanzados al espacio con vocación de recuperar aquellos adrenalínicos 80.

«MS1: Máxima seguridad» (ver tráiler y escena) es todo eso y poco más. Un simulacro en órbita de «Jungla de cristal» (John McTiernan, 1988) cuyos referentes son harto evidentes. No hace falta que los debutantes James Mather y Stephen St. Leger reconozcan su afinidad a la cinta de McTiernan en las notas de producción: durante el escaso metraje de la película el tándem no sólo se demuestra incapaz de superar el mero reciclaje de ideas para labrarse una identidad propia, sino que además se ve lastrado por el empecinamiento en parecerse a sus héroes. Y el resultado es inofensivo, prescindible, tan digerible en el momento en que se consume como perecedero en la memoria del espectador.

En su enésimo padrinazgo, Luc Besson ha encontrado en Mather y St. Leger lo contrario a lo que en su día descubrió en Pierre Morel: una dirección en piloto automático, no necesariamente competente y empeñada en impresionar e incapaz de hacerlo; una odisea de hombre contra ejército en la que, a diferencia de «Venganza»  (2008), no se respira la locura bajo las balas, y sí lo impersonal de una acción incesantemente subrayada por la banda sonora. Tampoco el carisma de Guy Pearce  —que en todo caso, cumple sin esfuerzo resiste la comparativa frente a los héroes replicones a los que se debe su personaje, mientras sus antagonistas se reducen respectivamente al estereotipo (Vincent Regan) y al estereotipo desquiciado (Joseph Gilgun). «MS1: Máxima seguridad» es ese ejercicio que quizá nace con espontánea devoción y disfrute por el género, pero cuyas intenciones se desvanecen en cine rutinario y sin voluntad suficiente para desmadrarse hasta las últimas consecuencias.

Calificación: 4/10


Imágenes de «MS1: Máxima seguridad», película distribuida en España por Aurum © 2012 Europa Corp. Todos los derechos reservados.

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