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«Nada que declarar»: Dany Boon, aún más al norte

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«Nada que declarar»: Dany Boon, aún más al norte

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Dany Boon repite la fórmula de su popular «Bienvenidos al norte» en una comedia sencilla basada en la reconciliación de los irreconciliables. Una propuesta que difícilmente quedará entre lo mejor de la filmografía del director.

Principios de la década de los 90. La Unión Europea está a punto de eliminar los puestos fronterizos entre sus países integrantes. A Ruben Vandevoorde (Benoît Poelvoorde) no le hace ninguna gracia que su amada Bélgica se llene de franceses come-quesos; a Mathias Ducatel (Dany Boon) le da lo mismo que su amada Francia se llene de belgas come-gofres. El problema es que el segundo está a punto de prometerse con la hermana del primero. Dos años después de reventar las taquillas galas con “Bienvenidos al norte”, Dany Boon se coloca nuevamente delante y detrás de las cámaras para ofrecer más de lo mismo con “Nada que declarar” (ver tráiler y escenas), comedia sencilla de odios prejuiciosos que se transforman en amores ─más o menos─ en otra apuesta por la igualdad de todos y la convivencia en paz y armonía.

En este viaje aún más al norte, el realizador y guionista ─junto a Yaël Boon─ vuelve a situar a dos protagonistas enfrentados por un racismo absurdo y sin sentido ─como todos─, que dará pie a una sucesión de situaciones hiladas sin gracejo remarcable pero con un tono amable fácil de digerir. La dirección artística es el punto más destacable de la producción, un trabajo serio y esforzado ─buena parte de la historia transcurre en la misma calle─ que sin embargo no logra impulsar una realización sin fuerza, con un Boon que se limita a dejarse llevar por la inercia de la buena aceptación de su público natural a raíz del éxito de su última comedia; así, la previsibilidad es la reina de una función mecida por una banda sonora que parece sacada de un molde para propuestas como estas. Fácil, muy fácil.

En una versión aún más histriónica de sí mismo, Benoît Poelvoorde supera sin ningún tipo de problemas a su compañero de reparto, convertido en el agente de la ley más enconado de Europa desde los delirios policíacos de Nick Angel; Dany Boon, simplemente, reitera su catálogo de rostros y actitudes afables, sin destacar especialmente sobre un elenco en el que se debe rescatar a ese secundario de excepción que siempre es Jacques Janus, cuyo François Damiens queda como uno de los mejores elementos de un conjunto finalmente agotador ─quince minutos menos aligerarían positivamente un metraje en absoluto original y no especialmente dinámico─. Un raspado ejemplo de ese cine industrial que tan bien explotan nuestros vecinos y que nuestra cinematografía también parece ir configurando poco a poco con títulos como “No controles” o “Primos”, ambos superiores a este.

Calificación: 4/10

Imágenes de “Nada que declarar”, película distribuida en España por Wanda Visión © 2010 Pathé, Les Productions du Ch’timi, TF1 Fillms Production y Scope Pictures. Todos los derechos reservados.

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