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«Nine»: Un director en Cinecittà, y una fantasía de lentejuelas

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«Nine»: Un director en Cinecittà, y una fantasía de lentejuelas

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La realidad y los sueños que en Fellini se confundían en el universo creativo del artista, quedan relegados por el espectáculo y el drama personal desvitalizado, por una cuidada pero poco original coreografía.

La historia es bien conocida porque Federico Fellini la inmortalizó en «Fellini Ocho y medio», y también porque Marcello Mastroianni dio vida a ese director de cine en crisis personal y creativa que un día se retira a un balneario para buscar descanso, inspiración y paz en su desorientada vida. Pero si Guido no tenía guión para su película, Rob Marshall partía ya de uno del cineasta italiano y del libreto de su adaptación musical para Broadway, y sobre ellos Michael Tolkin y Anthony Minghella trabajan para mostrar «la verdad del mundo moderno» con música, coreografía, luz y muchas lentejuelas. En esa recreación del sueño de felicidad y amor que persigue el maestro, rodea a Daniel Day-Lewis de un plantel de lujo de actrices que le puedan inspirar, y con ellos nos habla de una vida perdida entre las sombras del cine, de un corazón vaciado entre los amoríos del rodaje, y también de una película que se alimenta y recicla con la misma vida.

El cine y la vida, la realidad y los sueños que en Fellini se confundían en un entorno de fantasía y ensoñación que miraba al universo creativo del artista. Frente a esa mirada reflexiva, Rob Marshall prefiere el espectáculo y desvitaliza el drama personal para quedarse con una cuidada pero poco original coreografía y unos aparentes números musicales, eso sí, insertados con destreza en la historia. Como dice unos de sus personajes, la gente va al cine para reírse, emocionarse y disfrutar de la vida y del día presente, y no para reflexiones ni dramas existenciales. Por eso, su versión musical intenta respetar esa desbocada imaginación de Guido con un flashback que le traslada a un pasado rodeado de las mujeres de su vida, con un montaje que le permite desandar el camino equivocado para reconciliarse con su mujer, recuperar la inocente mirada del niño que fue —magnífico plano final— y retomar el tema de su cine y de su vida… porque el problema no estaba en el cine, sino en él mismo.

Rob Marshall no es Fellini, ni falta que hace. Lo que el espectador se encontrará en «Nine» será un vistoso espectáculo musical con una coreografía al estilo «Chicago», con unas buenas interpretaciones pero donde no descubrimos nada nuevo —entre todas ellas, Marion Cotillard es la mejor voz y el rostro más expresivo—, donde sólo el tema de Cinema italiano tiene fuerza y ritmo para quedarse en la memoria, y donde Daniel Day-Lewis tiene buenos momentos, pero no alcanza la hondura y dramatismo de un personaje al borde del precipicio. Destaca todo el trabajo de diseño de producción para crear ambientes, y especialmente una fotografía con registros de luz que visitan la Roma de los sesenta, un blanco y negro difuminado por el tiempo para irse a la infancia de Guido y una saturación de color para escenas surrealistas como la del Folies Bergère.

No falta el toque anticlerical —sin captar el modo en que lo haría italiano— ni el clima sensual, provocativo y frívolo que se presupone en un Guido desorientado, lo mismo que esa llamada a la educación moral de la imaginación y a rectificar… porque en la vida, como en el cine, todo se puede arreglar con el montaje. Al fin y al cabo, Guido y «Nine» no hacen otra cosa que inventar la propia vida y mentir, y eso aunque el guión se vea superado y aplastado por el vestuario, las luces, las mujeres y sus lentejuelas. Una fantasía con la que Fellini nos transportaba al interior de un hombre —él mismo— con imágenes surrealistas insuperables, y que Marshall se limita a poner sobre el escenario, con un montaje videoclipero, una puesta es escena deconstruida y un ritmo trepidante. Podrá ganar alguno de los Oscar® para los que está nominada, pero habría que volver a dárselo a Fellini, que es quien más aporta.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de «Nine» – Copyright © 2009 The Weinstein Company, Relativity Media, Marc Platt Productions y Lucamar. Distribuida en España por Wide Pictures y DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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