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«No controles»: La jungla del amor

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«No controles»: La jungla del amor

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«No controles» rebaja la mala leche de la ópera prima de Borja Cobeaga, pero gana en la depuración de sus personajes y en control sobre los cánones de la comedia romántica. Julián López se confirma como pletórico todo-terreno de la comedia.

Borja Cobeaga sigue acotando un modelo de comedia romántica que promete una exquisita vía del género, aquella en la que la desesperación amorosa reemplaza al galanteo impoluto, la misma que protagoniza un seductor siempre bochornoso y más o menos predispuesto a la humillación emocional con tal de culminar su objetivo. «No controles» ofrece continuidades varias —semánticas, sobre todo— respecto a su estupenda «Pagafantas» (2009) y abandona la crueldad intolerable de aquella para ajustarse a terrenos más transitados, si bien reubicados en lo específico del contexto: una noche —la última del año—, un lugar cerrado —un hotel de carretera— y una misión —recuperar el amor perdido—, o la reconversión reconocida de la premisa «Jungla de cristal» (John McTiernan, 1988) a la romcom (1).

La segunda película del director vasco vuelve a moverse entre las coordenadas de una nostalgia irredenta —con el leitmotiv musical acorde que la titula y decide la trama—, los desastres de la seducción y esa suerte de humor de la inmadurez que incurre en concesiones a lo cafre y se debe a la factoría Apatow. Rebajada la mala leche que hacía de su anterior trabajo una de esas excepciones de vejación cómica sin piedad final, «No controles» encuentra un control mayor y deliberado sobre cánones y concesiones del género romántico, sin que por ello se resientan las mejores virtudes de su comedia: el diseño del diálogo solapado o desacompasado —véanse la despedida en el aeropuerto entre Bea (Alexandra Jiménez) y Sergio (Unax Ugalde) o la escena en el ascensor—; su desfachatez para invocar lo políticamente incorrecto —los chistes raciales a costa del personaje de Alfredo Silva, pese a lo forzado de la situación—; y la fe ciega en las —televisivas— bondades de la sitcom (2) y del sketch, explicitadas no sólo en la distribución espacial de muchos de los pasajes sino en la presencia de Secun de la Rosa y Julián López entre el reparto.

Cobeaga gana en la depuración de sus personajes y apunta como uno de los mejores directores de actores a nivel nacional. Con él, Unax Ugalde perfecciona el desdichado héroe romántico que primero propuso en Gorka Otxoa, y Julián López se confirma como pletórico todo-terreno de la comedia. El desatado show del epílogo por parte del segundo, de hecho, podría estar sugiriendo la enormidad que el filme hubiera alcanzado de abandonar cierto conformismo, orden sin caos, para lanzarse a la piscina, a lo descontrolado e imprevisible.

Calificación: 6/10

(1) Comedia romántica.
(2) Comedia de situación.

En las imágenes: Fotogramas de “No controles” © 2010 Telespan 2000, Antena 3 Films y Sayaka Producciones. Distribuida en España por Vértice Cine. Todos los derechos reservados.

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