“No habrá paz para los malvados”: Negrura en el alma y en el mundo

Escrito por el 26.09.11 a las 14:29

“No habrá paz para los malvados” funciona como thriller psicológico y no tanto como cinta de investigación policial. Gran interpretación de José Coronado, en un trabajo muy físico y lleno de matices que sostiene la película de Enrique Urbizu.

El comienzo de “No habrá paz para los malvados” (ver tráiler) nos presenta a un policía dado al alcohol, que abusa de su placa con quien no se somete a sus deseos. En un arranque de violencia y brutalidad, ese inspector llamado Santos Trinidad mata a sangre fría a tres individuos en un prostíbulo, pero un testigo de la matanza logra huir. Lo hemos visto casi en silencio y en penumbra, porque las palabras escasean y la fotografía se apunta al claroscuro, como queriendo velar el pasado de ese hombre amargado y ocultar la negrura de su alma atormentada. Enrique Urbizu traza con acierto unas atmósferas turbias para descender a las cloacas de la lucha contra el narcotráfico colombiano y el terrorismo islámico, a la vez que se adentra en ese siniestro personaje que ahoga sus penas en los bares, decidido a poner orden en el mundo y en su propia conciencia.

El director demuestra un buen manejo de la cámara para hablar con imágenes duras y secas, y sabe sacar partido a los silencios y miradas de un hombre que vive en el abismo más sombrío y sórdido. Con pocos trazos y escasa información —los diálogos son tan parcos como pobres y insustanciales, según corresponde al ambiente marginal que muestra— Urbizu nos permite vislumbrar lo que pudo suceder en la misión colombiana de Santos Trinidad, sin llegar a dar detalles y dejándolo oculto en la ambigüedad de la corrupción. No hace falta saber en qué consistió su culpa, negligencia o el motivo de su venganza, porque lo importante es dejar constancia de cómo ese buen policía se convirtió en un hombre derrotado, arrastrado y vacío, hasta que un día resolvió poner fin a su infierno y tomarse la justicia por su mano.

La planificación, fotografía y montaje ayudan a construir el personaje que interpreta magníficamente José Coronado, en un trabajo muy físico que va desde la contención de los gestos hasta unos andares que reflejan los tumbos de su vida; aunque también con un perfil muy interiorizado y complejo, pues su mirada perdida y oscura da tanto miedo como la pistola que usa con facilidad. Su presencia da cuerpo y densidad al trabajo, y permite que la cinta discurra por los terrenos del estudio psíquico —que no psiquiátrico— y atrapen la atención del espectador. Por eso, si la película de Urbizu funciona como thriller psicológico es gracias a Trinidad y al actor que son ese nuevo ángel exterminador. Otra cosa distinta es que enganche al espectador como película de investigación policial o de thriller de acción, pues su ritmo no ayuda a seguir una trama de corrupción internacional, si bien es el adecuado para ahondar en esa perspectiva anímica. El director de “La caja 507” (2002) prefiere no seguir el patrón hollywoodiense y no explicarlo todo —aun cuando se ajusta al género clásico del cine negro—, sino dejar que las imágenes hablen por sí mismas, como en esos dos últimos planos del centro comercial, en un silencio que transmite una paz que no tenían los malvados.

Si el retrato y presencia de Coronado son merecedores de las más elogiosas críticas, no sucede lo mismo con los secundarios. Ninguno de los mafiosos queda caracterizado con matices, como tampoco se detiene el director en los demás policías o en la juez Chacón, planos en su trabajo y en su vida interior. Estos agentes del orden han elegido la vía de la legalidad y de la ética, y siempre llegan tarde al lugar de los hechos —o al menos por detrás del justiciero—, pero también llevan una vida rutinaria y gris, sin conflictos ni demasiadas complejidades. Quizá por eso ninguno de ellos tenga peso ni color en un guión que no mira tanto a la falta de paz para los malvados, como a ese hombre de conciencia oscura y atormentada, de falta de escrúpulos y vacío existencial. A pesar de ese desequilibrio en el dibujo de los personajes, estamos ante un thriller de cuidada factura y con un realizador que demuestra personalidad propia. Y eso es de agradecer.

Calificación: 7/10


En las imágenes: Fotogramas de “No habrá paz para los malvados”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2011 LaZona, Telecinco Cinema y Manto Films. Todos los derechos reservados.



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