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«No habrá paz para los malvados»: Rock and roll

Críticas

«No habrá paz para los malvados»: Rock and roll

El desgraciadamente poco prolífico Enrique Urbizu presenta la película más contundente de su filmografía. Un thriller asfixiante y aterrador en su lectura, presidido por un José Coronado que desaparece en su personaje. Brutal.

Santos Trinidad (José Coronado), detective de la Brigada de Personas Desaparecidas, ha cometido un error. Tratando de cubrir sus huellas, se sumergirá sin pretenderlo en un asunto de dimensiones inesperadas… El desgraciadamente poco prolífico Enrique Urbizu, director fundamental del cine español y uno de nuestros más apasionados e irreductibles creadores, se coloca tras las cámaras de un largo de ficción ocho años después de “La vida mancha” (2003) con “No habrá paz para los malvados” (ver tráiler) ─espectacular título tomado de un versículo del profeta Isasías, que también sirvió a Errol Flynn para iniciar su autobiografía─, una propuesta que se convierte de modo inmediato en la mejor película de su arrebatadora filmografía. Esperemos que regrese pronto a la realización, demonios. Otra vez nos quedamos con ganas de más.

«A mí no me quiere nadie». A partir de un sucio, maquinero, maquiavélico y realista guión co-escrito junto a Michel Gaztambide, el realizador dispara un thriller tremebundamente mugriento y aceitoso, que hila grueso a la hora de componer dos líneas paralelas destinadas a confluir inevitablemente en torno a un clímax no por anticipado ─los horrores del extremismo fundamentalista─ menos angustioso; Urbizu, valiente de principio a fin, reparte a diestro y siniestro sublimando el Azar ─mayúsculo─ que a la postre determina la vida de cualquiera de nosotros, sujetos a fuerzas e incompetencias ajenas a nuestro control. Y lo hace de un modo inapelable, denso y socialmente comprometido, que juega con lo fatal en lo que queda como una demostración de narrativa demoledora acongojantemente inteligente, divertida y descarnada. Una ortografía tan cruda como la vida.

Con una fotografía y una dirección artísticas soberbias, que potencian la descontextualización global y espaciotemporal de este viaje a un palpable infierno urbano de interiores secos, de polígonos, prostíbulos, andenes y dársenas, de corruptelas e inapetencias, de confrontaciones e insolidaridades entre las distintas visiones de la ley (gran Pedro María Sánchez), la producción entera se rinde a un José Coronado que desaparece en Santos Trinidad, ex-héroe de leyenda que consigue sin ceder un ápice ─ni uno solo─ ganarse la simpatía forzosa del espectador, un perdedor oscuro que brilla incluso en su total ausencia de luz. Con la compañía de su calibre 38 y con pelotazos de ron como único alimento, devora cada instante que aparece en pantalla con sus silencios, con sus broncas miradas y deambulares, con una desesperanza que, por encima de la catarsis cinematográfica, abraza abiertamente el nihilismo ante el fracaso de las segundas oportunidades. No habrá paz para los malvados. Ni para los bondadosos. Rock & roll.

Calificación: 9/10


Imágenes de “No habrá paz para los malvados”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2011 LaZona y Telecinco Cinema. Todos los derechos reservados.

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