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«No tengas miedo»: Montxo Armendáriz se asoma al horror

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«No tengas miedo»: Montxo Armendáriz se asoma al horror

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«No tengas miedo» es una notable película que conjuga con gran talento su condición de testimonio social preciso y fidedigno con la de relato dramático solvente y sensible. Excelentes interpretaciones de Lluís Homar y Michelle Jenner.

Antes que como título de su propia película, bien cabría imaginar que el director navarro Montxo Armendáriz habrá tenido ocasión de aplicarse a sí mismo la expresión  a modo de mantra con el que apoyarse para abordar material dramático de tan tremendo calado como el que centra su última propuesta. No debe ser fácil adentrarse en vericuetos como los que ofrece un material dramático de aristas tan afiladas y cortantes. Ahora bien, a la vista de los resultados, se puede concluir con claridad que no sólo no ha tenido miedo, sino que, además, su talento y oficio le han valido para cuajar una cinta que, desde la dureza y el desgarro que en cualquier alma mínimamente sensible puede generar una historia tan dolorosa, no deja de ser un prodigio de exquisitez y sabiduría.

«No tengas miedo» (ver tráiler y escenas) es, básicamente, la historia de Silvia, una joven en la veintena, hija de una familia urbana acomodada, bella, seria, talentosa, dotada de todos los atributos precisos para disfrutar de una vida plácida y feliz, pero a la que un ominoso episodio surgido en su infancia y arrastrado hasta la edad adulta ha convertido en un juguete roto, cargado de numerosos desequilibrios físicos y emocionales, y con una manifiesta incapacidad para relacionarse con sus semejantes y desarrollar una existencia normal. Así leído, una historia más de itinerario personal con tintes dramáticos, fiada a las capacidades de su protagonista para generar la emoción del espectador.

Pero, lejos de tan limitada visión, y por mor de lo escabroso y aterrador de la naturaleza del episodio al que antes se aludía, «No tengas miedo» se convierte en un retrato fidedigno y, precisamente por ello, aterrador de un fenómeno que se desenvuelve, básicamente, en el ámbito familiar —que ese, y no otro, es el leitmotiv argumental alrededor del cual gira la historia y, por ende, el filme—. Retrato, eso sí, efectuado con una delicadeza y sensibilidad en el tratamiento formal de la historia —algo que, a tenor de los precedentes del autor, bien cabía esperar—, que lo aleja del más mínimo atisbo de morbo o exageración dramática en los que tan sencillo hubiera resultado incurrir con sólo haber dado rienda suelta al subrayado o a la explicitud narrativa.

De esa forma, Armendáriz efectúa —no sólo a través del relato sino también mediante testimonios que, a modo de documental, trufan el desarrollo narrativo— una radiografía precisa y completa de los elementos definitorios de un fenómeno que, sin alcanzar la repercusión mediática —y presencia en manifestaciones artísticas diversas— de otros como el de la violencia de género —con el que, por otro lado, guarda puntos de contacto evidentes—, no deja de resultar trágico y devastador.

En «No tengas miedo» podemos entender buena parte de sus claves, y entender por qué y cómo se perpetúa, entre la impunidad y la impotencia: por cómo se silencia —paradigmático el personaje de la madre de Silvia, excelentemente cubierto, con discreción y eficacia, por Belén Rueda, por cómo queda cubierto con el manto de la normalidad —Silvia termina su carrera universitaria, es una brillante violonchelista, tiene su futuro económico cubierto—, por cómo afecta a todo el espectro de relaciones de la víctima —y no sólo el afectivo o sentimental—, o por cuán difícil resulta salir del círculo vicioso —infernal, más bien— que genera.

Pese a la dureza de su temática, la cinta de Armendáriz, al igual que de lo morboso huye de lo sórdido y de lo plúmbeo. Ya no sólo por su cierre esperanzador sino porque, a lo largo de su desarrollo, procura mostrar luces y sombras y mantener una neutralidad a ultranza a la hora de formular juicios morales. Esos quedan reservados al espectador, que los puede formular legítimamente, pero que no olvida en ningún momento que se encuentra ante una propuesta de ficción cinematográfica, rodada además con mesura en el ritmo, precisión en la mirada, y un par de interpretaciones, las de los dos protagonistas, de excelente nivel.

La del padre, Lluís Homar, está a la altura que cabe esperar de tan excelso actor: contenido, comedido, sin dejar traslucir más turbiedad que la que deriva de sus actos. Una muestra más de su maestría habitual. Y la de la hija, Michelle Jenner, constituye una gratísima sorpresa: un papel de extrema dificultad, prueba de fuego para cualquier actriz que lo aborde y que esta jovencísima intérprete, habitual del medio televisivo, aborda y trabaja con la misma mesura y contención en gestos, miradas y movimientos de su antagonista. Dos trabajos, en suma, a la altura de los méritos de la propuesta en la que se enmarcan y a la que sirven con notoria solvencia.

Se puede concluir, tras todo lo dicho, que «No tengas miedo» es una buena, notable película que conjuga con gran talento su condición de testimonio social preciso y fidedigno con la de relato dramático solvente y sensible. Evidentemente, no será la que salve los datos de taquilla de la industria cinematográfica española de este año, pero sí probablemente, y junto a otras, su dignidad artística. Que no cotiza en bolsa, pero que también cuenta. ¿No…?

Calificación: 7/10

Imágenes de “No tengas miedo”, película distribuida en España por Alta Classics © 2011 Oria Films. Todos los derechos reservados.

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