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Críticas

«Nunca apagues la luz»: Tarifa base

El subgénero favorito de James Wan avanza un paso más con esta pequeña propuesta de serie B con casa encantada y niño de por medio. Correcta, sencilla, destinada a las estanterías de los coleccionistas. Sin más, sin menos.

A mamá (Maria Bello) se le va un poco la cabeza. Tiene una amiga invisible, Diana, con la que habla sin parar. Bueno, a veces es visible, pero a mamá se le va la cabeza igual. Casa + chavales + espectro + clichés: el subgénero James Wan, que aquí regresa desde la producción de «Nunca apagues la luz», debut en Hollywood y en el formato largometraje de David F. Sandberg a partir de su propio corto homónimo –«Lights out» en inglés- y que queda como una carta de presentación correcta-sin-más. Ahora está a los mandos de «Annabelle 2», poco apetecible secuela de la castaña de hace un par de años que incrusta al cineasta definitivamente en el Universo Cinematográfico Wan, WCU.

Nunca apagues la luz

«Yo también la veo». De corto de tres minutos a largo de ochenta. Pues, efectivamente, no da para tanto; de hecho, las lecturas sociales son casi más interesantes que la trama fantaterrorífica, con una familia ultra desestructurada, perdida en sus propios temores y fantasmas pasados y presentes -al margen de la presencia maléfica del ex-hogar común- y con pocos visos de alcanzar la felicidad en un futuro inmediato o a medio plazo, acosos del más allá aparte. Tópicos a granel, puesta en escena apurada pero consciente y coherente de sus limitadas posibilidades globales y sensaciones generales cercanas a la pequeña pantalla. Fin, a otra cosa, una nueva carrera perdida contra el crono inmaterial.

Nunca apagues la luz

Chica ruda -que no engaña a nadie- forzosamente independiente, poco amiga del compromiso: Teresa Palmer. Novio enamorado capaz de aguantar carros y carretas con tal de no perder a la chica ruda: Alexander DiPersia. Nene con cara de buen/mal/buen/mal rollo permanente, entre lo protegible y lo rechazable: Gabriel Bateman. Efectivamente, tres corsés de base, mil veces vistos, mil veces disfrutados, mil veces sufridos. Y que veremos, disfrutaremos y sufriremos en otras tantas ocasiones, tal es el fervor fan en lo que a las maravillas del miedito se refiere. Ahí estaremos, pero siempre conscientes: «Nunca apagues la luz» sólo es una nueva candidata a coger polvo en las estanterías de los coleccionistas.

Calificación: 5/10

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