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«On the road (En la carretera)»: (De)generación beat

Críticas

«On the road (En la carretera)»: (De)generación beat

Salles adapta con fidelidad la novela de Kerouac, pero sin el alma ni la pasión del texto. «On the road (En la carretera)» solo es una correcta road movie con buenos actores que se queda muy lejos de su referente.

No es difícil entender por qué «On the road», novela emblema de la generación beat y texto fundamental para todo (in)sensato con ganas de vivir la vida, ha tardado 55 años en encontrar su adaptación al cine. La obra de Jack Kerouac siempre se mostró inadaptable por su prosa febril, su viaje a través de individuos al margen de mandatos sociales y estructuras morales, su elogio de la gente menos cuerda, descastados borrachos de alegría recorriendo furiosos y ebrios las carreteras de Estados Unidos. Dean Moriarty era ese personaje que simboliza todo lo que la madurez, entendida desde la convención, no puede permitirse ser. En la última página, Kerouac identificaba el alma del libro con ese eterno vagabundo que unas páginas antes mostraba su derrota ante el paso del tiempo en su último encuentro con Sal Paradise. Al mismo tiempo, la victoria dolorosa de una larga resistencia a ser como los demás, amar como los demás, vivir como los demás.

Ese preciso pasaje, sobrecogedor sobre el papel, sirve como referencia para vislumbrar el problema de su versión cinematográfica: la misma escena en «On the road (En la carretera)» (ver tráiler y escenas) adapta fielmente esa despedida sin alcanzar la emoción que desprendía Kerouac, sin la sensación melancólica que deja ese sueño agotado en el aspecto demacrado de Moriarty. Walter Salles ha dirigido una adaptación comprometida con su fuente, dispuesta a respetarla religiosamente cuando, probablemente, lo que exigía era una traducción con la libertad de autor por bandera. La suya no es una película que emane esa sobre excitación de los sentidos y jalee a su público a abandonarse al aullido beat, sino un correctísima road movie con estrellas en el arcén —Viggo Mortensen, Amy Adams o Terrence Howard son antes un reclamo que una elección acertada— que tantea las pasiones de sus personajes sin llegar a tomar partido por ellas. Dicho de otra manera: Salles recoge cada hecho significativo de la novela, pero rara vez consigue dotarlos de alma pese al esforzado trabajo de sus protagonistas Garrett Hendlund, Kristen Stewart y Sam Riley. Tras el último punto sobre la pantalla, lo que queda no es una obra de aprendizaje que haga tambalear la rutina del espectador, sino el testimonio visual de aquella obra que un día sí lo hizo.

Con todo, Salles se esfuerza por forjar imágenes de cuerpos en éxtasis a golpe de jazz —con puntuales atrevimientos de la banda sonora de Gustavo Santaolalla— y sexo improvisado en los asientos delanteros de un Hudson. Sin embargo, el brasileño nunca llega a hacer suyas las criaturas de Kerouac, siempre filmadas desde una mirada controlada y sin posibilidad a la locura —sexo y drogas, más insinuados que excesivos—, tan desatadas en sus orgías como adormecidas en la apelmazada gramática del despertar que ya exhibía en «Diarios de motocicleta» (2004).

Calificación: 5/10

Imágenes de “On the road (En la carretera)”, película distribuida en España por Wanda Visión © 2012 MK2 Productions y VideoFilmes. Todos los derechos reservados.

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