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«Pequeños invasores»: Pobre amenaza alienígena

Críticas

«Pequeños invasores»: Pobre amenaza alienígena

Ashley Tisdale comienza a alejarse del entorno de los Wildcats y se convierte en el principal reclamo comercial de un producto para olvidar. Ni grandes ni pequeños disfrutarán con una historia muy pobre en lo argumental y en lo visual. 

Hartos de que sus hijos pasen los días enganchados a las lindezas del ocio digital, Stuart Pearson (Kevin Nealon) y su esposa, Nina (Gillian Vigman) deciden trasladarse unos días en tropel a una casa de campo apartada de todo. Allí, hastiados por lo agreste y primitivo del entorno, los chavales descubrirán que en el ático han aterrizado unos alienígenas malhumorados dispuestos a conquistar nuestro planeta. Y les tocará hacerles frente. “Pequeños invasores” se caracteriza principalmente, más allá de por lo pobre y mediocre de sus resultados generales, por su errática disgregación de contenidos a lo largo de un metraje que no deja claro el rango de edad con el que pretende entroncar a pesar de su evidente poso juvenil/adolescente.

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La figura central de la historia, el chirriante Tom (Carter Jenkins), sufre la púber vergüenza de la inteligencia, harto de obtener buenas notas y no poder «ser guay» ─algo que espetará, literalmente, a su progenitor─; el devenir de los acontecimientos evidenciará que talento y atractivo social pueden ir de la mano, un mensaje quizá un tanto difuso a la hora de simpatizar con el palco natural del film, considerablemente de menor edad de la que luce el abobado protagonista. Por otra parte, el texto firmado por Mark Burton y Adam F. Goldberg parece alumbrar un claro mensaje contra los peligros de la dependencia tecnológica de las nuevas generaciones, de suerte que da la impresión de que la manada de chavales no pretende en sus existencias nada más allá de la diversión consolera. Como muestra, un botón: «te equivocas, esto no es un juego, como en la Xbox. Esto es la vida real, ¡como la Wii!», vociferará Art (Henri Young) a su gemelo; sin embargo, es la habilidad a los mandos factor clave en la resolución del soso conflicto interesteral… Un cúmulo de absurdos, en definitiva, que imposibilita valorar positivamente en modo alguno una propuesta que hace añorar los divertimentos pasajeros de la serie B post-Gremlins ochentera, y que no pretenderá buenos resultados de cara a la taquilla y al recuerdo en el imaginario colectivo de la muchachada global.

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Ashley Tisdale, la “cruel” Sharpay de la ya finiquitada pero peligrosamente seminal saga músico/deportiva, funciona como pobre reclamo comercial de un producto destinado a una fugaz vida comercial en salas y que terminará su recorrido acumulando polvo en las estanterías de algún vetusto videoclub, a la espera de ser rescatado de manera involuntaria y recuperado como ejemplo de lo que no se debe hacer a la hora de pretender entretener a un público no por infante menos perspicaz. Y eso que semejante platea no entra en valoraciones más subjetivas en lo tocante a cuestiones como la pobreza de los efectos digitales o a la ridícula hilaridad que se ostenta a partir de las consecuencias de un divorcio prematuro. Afortunadamente para los responsables de la cinta…

Calificación: 3/10

En las imágenes: Fotogramas de “Pequeños invasores” © 2009 Twentieth Century Fox y Regency Enterprises. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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